La Carta Magna de un país enumera las reglas del juego democrático, al tiempo que protege a los ciudadanos de los abusos del poder.
Reformas.
En Panamá se viene pidiendo una nueva Constitución hace 21 años. La que tenemos es resabio de la dictadura militar, y en muchos casos refuerza distorsiones políticas inexcusables. Es hora de un cambio.
Prudencia.
Ahora bien, un retazo más no es la solución, y si se emprende esa tarea, mejor es convocar a las mentes más claras y serenas para la misión. Dejar esta cruzada en manos de políticos no es inteligente.