Balance. El año pasado estuvo marcado por varios acontecimientos. Pero quizás el que dejó la lección más dura fue el enfrentamiento en Bocas del Toro. La democracia se cobró en Changuinola varias vidas.
Lección. Esos incidentes deberían dejar una marca de fuego en todos los actores de la sociedad, principalmente en el Ejecutivo. Nada vale más que la vida de un panameño.
Esperanza. Que el 2011 traiga, principalmente, paz y armonía. Que las diferencias se resuelvan con diálogo y consenso. Y, de ninguna forma, con la peligrosidad de las balas.