Promesa. El gobierno de Ricardo Martinelli llegó al poder en 2009 con una fuerte promesa de cambio, que incluía recortar el gasto público en asuntos triviales. Gasto. Sin embargo, en lo que respecta a viajes de funcionarios, las cifras oficiales destruyen la promesa del presidente. Solo en 18 meses, los funcionarios se gastaron casi 14 millones de balboas en viajes. Aclaración. El dinero público, que cada ciudadano aporta a través del pago de sus impuestos, no puede manejarse con tamaña irresponsabilidad. El Ejecutivo debe aclarar urgente qué beneficios trajo al país el paseo -pago- de sus funcionarios.