ContenciónLas arcas del Estado deben ser sagradas. Allí reposan los recursos que aportan miles de panameños que sacrifican parte de sus ingresos para sostener las instituciones estatales. Abusar de esos recursos adquiriendo bienes lujosos es cuestionable desde cualquier punto de vista.
LujosEl Gobierno debe ser ejemplo de austeridad y un fiscalizador de cada centavo que se invierte. Cuando se compran costosos automóviles para saciar la vanidad de funcionarios de alto rango se manda un mensaje negativo al pueblo.
ControlesLa Contraloría y otras entidades reguladoras deben cumplir con su trabajo. Todos los autos estatales, salvo algunas excepciones, deben portar su línea amarilla que permita identificar que es propiedad del Estado, en otras palabras de todos los contribuyentes.