Cadena. Al dejar de percibir ingresos a través de los impuestos del combustible, el Gobierno tendrá que buscar esos dineros en otros sectores de la economía que son considerados como de lujo.
Equidad. La carga impositiva solo se trasladaría a las clases sociales que pueden costear servicios como la telefonía por contrato o los servicios de televisión por cable. La decisión no sería justa.