Quiebre. No se puso al país primero. La ruptura de la alianza del partido de gobierno solo afecta la institucionalidad de Panamá y su desarrollo futuro.
Suspenso. Todo lo positivo que se logró ahora quedará en suspenso: crecimiento económico, grado de inversión, desarrollo social e infraestructura.
Ciudadania. La política se interpuso y, como tantas veces, volvió a perder el país. En otras palabras: perdió la gente.