Educación. El logro, consecuencia de una larga política de Estado alejada de los interés de los gobiernos de turno, obliga a mantener y reforzar el rumbo económico del país, sin descuidar la principal fuente de progreso futuro: la educación.
Inclusión. Un país competitivo se traduce en mayor inversión, más empleo y mejor calidad de vida de todos los panameños. Reforzar la calidad de la educación debería ser, ahora, el principal foco de atención.