Gastos. La Asamblea Nacional no logra contener el gasto y sigue destinando miles de dólares para cubrir actividades y áreas que, en ocasiones, no son de su competencia. Consultorías. En tres períodos legislativos se ha invertido más de medio millón de dólares para cubrir varios contratos que fueron otorgados de forma directa. En algunos casos, una sola empresa maneja dos contratos. Fiscalización. La Contraloría General debería endurecer todos los procedimientos para permitir las contrataciones directas. Varios sectores de la sociedad civil han solicitado, en reiteradas ocasiones, más fiscalización en el manejo de los fondos que son entregados a la Asamblea Nacional.