Venta. No es la primera vez que en Panamá inescrupulosos intentan adueñarse de valiosas tierras en forma irregular. Eso pasó con una transacción en la isla de Urabá.Notarios. La clave para que esto no ocurra son los notarios. Justamente, estos funcionarios son los encargados de dar fe pública de que las transacciones son lícitas. Algo imposible de hacer con personas que “firman” documentos después de muertas.Investigación. Las autoridades del Gobierno deben ser más rígidas en los controles, y el Ministerio Público debe profundizar las investigaciones para identificar a los responsables de este intento de fraude. La isla de Urabá vale muchos millones de dólares.