Promesa. En su discurso de posesión, el presidente Martín Torrijos prometió que en su Gobierno nadie se enriquecería a costa del erario público y que perseguiría a los corruptos, fuera quien fuera.
Realidad. La realidad ha sido otra. Para muestra el botón del Meduca. Copartidarios y allegados se beneficiaron con contrataciones millonarias otorgadas en forma directa.
Ejemplo. No solo no se predicó con el ejemplo, sino que tampoco se persiguió a nadie. La cartera de educación ha servido de piñata para alimentar fortunas mal habidas y campañas politiqueras.