Colombia.
El hecho de que Pedro Marín, alias "Tirofijo" murió, abre caminos de esperanza para los colombianos. De aquí en adelante, todo depende de las buenas intenciones del gobierno y la sensatez de las FARC.
Solidaridad.
No se puede dejar solo al país suramericano. Sin caer en los exabruptos de Hugo Chávez, las naciones amigas deben poner sobre la mesa los aportes que faciliten la paz. ¡De prisa!
Esperanza.
Si el continente y el mundo, y por supuesto los propios hijos de Santander y Bolívar, permiten que intereses oscuros sigan orientando el devenir colombiano, terminaremos de perder a un país maravilloso.