Probidad. En Latinoamérica, sobre todo en la tropical, hay poca cultura de transparencia y rendición de cuentas. Los gobernantes se sienten omnipotentes. Quien construye sobre el pueblo, construye sobre tremedales, dicen.
Arbitrariedades. Por eso sobreabundan las decisiones inconsultas, y el rasgo arrogante del que adelanta los proyectos a pesar de los escándalos, las dudas y las contradicciones legales y contables.
Panamá. El país ha dado sus pasos en la dirección correcta. Sería injusto no decirlo. Hay algo de claridad, si se comparan las cosas con la década anterior. Sin embargo, todavía nos falta muchísimo; debemos seguir horadando la roca.