Transporte. Dos años han pasado desde el fatídico accidente que cobró la vida de 18 personas, quienes murieron incineradas dentro de un bus. El mismo tiempo lleva el país esperando que el gobierno modernice el sector.
Política. Para salir del atolladero, las autoridades se apuraron a prometer cambios, sanciones, mejoras de caminos hacia un nuevo sistema de transporte público. Todo quedó en palabras.
Rehenes. Los panameños siguen en manos de la mafia del transporte, que se ha enquistado en los entes reguladores, en la Asamblea Nacional y en las calles. Siguen creyendo que la paciencia del panameño es eterna.