Crisis.
Los panameños todavía no sufrimos el embate de la hecatombe que sacude al mundo, y que tiene a los países desarrollados haciendo malabares para no sucumbir.
Responsabilidad.
Tarde o temprano nos tocarán los aletazos de esta crisis. Para que los efectos no sean devastadores, es obligatorio hacer recortes; a todos nos toca sacrificarnos.
Solidaridad.
Al momento de decidir, los grandes deben pensar en los pequeños, en aquellos que difícilmente soportarán el mal tiempo. Sin caer en paternalismos estériles, hay que dar la mano a los débiles.