Violencia. Cada semana aumenta la tasa de asesinatos en el país, y se reduce el período que separa a un crimen de otro. Por más que algunos quieran ocultar la realidad, así es: el hampa está desatada y todavía no se ve acción oficial en contra. Respuesta. Lo chocante es que veteranos en el oficio del control del crimen saben quién es quién en ese mundillo delincuencial, pero no usan dicho conocimiento para detener esta moledora de carne humana. ¿Qué pasa? Política. El Gobierno se enfoca en las pandillas, es decir, en el último eslabón de la cadena criminal. Todavía no se sabe de ningún plan para detener a los verdaderos mandamases; poderosos y encumbrados capos que provocan este derramamiento de sangre.