Violencia. Recurrir a la violencia para demandar la suspensión de las reformas mineras solo complica el escenario para una posible negociación. Las agresiones que sufrió el viceministro Luis E. Carles son tan lamentables como las que ocurrieron durante las protestas de Bocas del Toro por la “Ley Chorizo”. Tolerancia. Cuando las pasiones se desbordan cualquier cosa puede suceder, por lo que ambas partes deben abogar por el diálogo como única salida a este conflicto. Tanto el Gobierno como la dirigencia indígena son responsables por lo que pueda acontecer en los próximos días. Derechos. Los ciudadanos tienen derecho a circular libremente, y es evidente que cada acción de protesta que detenga el desarrollo del país afecta a todos los panameños.