Para los meses de verano el calor se apodera de los panameños, los que recurren a diferentes bebidas para saciar su sed.
Uno de estos refrescos es el saril, que se ha convertido en una planta tradicional en la ciudad capital.
Según Gabriel Hidalgo, ingeniero encargado de la unidad de beneficio de semilla en el Centro de Enseñanzas e Investigaciones Agropecuarias de Tocumen (CEIAT), el saril pertenece a la familia de los Hibiscus sp (diferentes especies). Es una planta originaria del Caribe, específicamente de Haití y Jamaica, que se introdujo en Panamá por los esclavos.
Agrega que los negros traían las semillas cuando venían a trabajar al Canal de Panamá, las que sembraban en los patios de sus residencias.
Esta planta es una especie de bulbo, en la parte externa tiene los pétalos (rojos o verdes) que son los que se utilizan para hacer vinos y bebidas con un sabor picante por las capsinas que tienen (enzimas).
Además de tener alto contenido de proteínas (alrededor de 20%), también tiene propiedades medicinales, elimina los parásitos intestinales porque tiene capsinas, indica Hidalgo. Para preparar esta bebida es necesario recolectar una libra de flores.