UN DIÁLOGO educado, una personalidad atenta y un constante deseo de superación personal no es lo que se espera encontrar en un ex recluso.
Javier Justiniani, reúne estas características; pero de no haber pasado cinco años de su vida en una cárcel, tal vez no lo hubiese logrado. Pues hoy, el mismo admite que debe ser "ejemplo" para otros quienes desde una oscura celda, divisan un futuro brillante.
Justiniani preside la Fundación de Apoyo al Detenido, lo que le permite ayudar, pero también ver de cerca la decadente situación de miles de reos. Con este medio conversó sobre un tema que es "tabú" en Panamá.
PA: Si cometieron delitos ¿por qué los detenidos deber se asistidos?
JJ: Tenemos un sistema en que el 60% de los recluidos no ha ido a un proceso final. Del 40% condenado, algunos lo han sido injustamente, siendo víctimas de un sistema judicial corrupto, ineficiente y con múltiples fallas. Es necesario que haya una fundación que trabaje con los detenidos, pues "el sistema es una olla de presión donde se cultiva el odio, la venganza, el revanchismo"; de las cárceles salen personas resentidas con la sociedad.
PA: ¿Qué problemas les ha traído el plantear la realidad penitenciaria?
JJ: Se nos prohíbe entrar a los centros. El primer problema, aparte de la Policía Nacional que abusa de los derechos humanos, son las reglas excesivas que han puesto.
Luego de conocerse la calidad del agua, de que disponen los detenidos, altos funcionarios atribuyeron a la fundación intereses políticos y "empezaron los ataques"; los documentos para inscribir al organismo los "congelaron por denunciar una irresponsabilidad".
PA: ¿Qué logros vale la pena resaltar?
JJ: Éste es nuestro principal logro (muestra cartas escritas a mano por reos de cárceles panameñas), los internos saben que un grupo trabaja por la defensa de sus derechos, esto no existía en Panamá.
Atendemos unas 300 consultas mensuales; con el programa de Asistencia Legal tramitamos 75 expedientes y hemos logrado unas 9 libertades. Hemos recibido donaciones y la Procuraduría nos ha abierto las puertas.
Actualmente, un guardia de seguridad de la ACP gana más de mil balboas al mes, mientras que uno de cualquier otra empresa recibe poco más de los B/.300 mensual.
Según el Nodo de Transparencia de la ACP, Alemán Zubieta tiene un sueldo base de B/.5,770 al mes y recibe B/.4,721 por gastos de representación.
Ante ello, Guardia invitó a todos los panameños a hacer el ejercicio de entender bien lo que es "esa mina de oro", que es una empresa distinta a cualquier otra del país.
"El Canal de Panamá recoge plata de la industria marítima para pagar su operación y encima de eso, recoge plata para darle dividendos al país... En efecto, es de todos los panameños, para que todos se beneficien, y todos se están beneficiando", aseguró.
"El sistema es una olla de presión"
El "dedo acusador" de la sociedad no le abandona; así como su ideal de cambiar la suerte de 11,000 reos.