Nación

El sofocante camino de las drogas

La sustancia ilícita incautada debe ser destruida en un término que no exceda de un mes.


EN LO QUE va del año, se han incautado unos 12, 049.62 kilogramos (kg) de sustancias ilícitas. Esta cantidad de marihuana, pasta base y clorhidrato de cocaína fue incinerada en el vertedero de Cerro Patacón, recientemente.
No obstante, a pesar de este final, quedan dudas en torno a si los procedimientos entre el decomiso y la destrucción de las drogas son suficientemente rigurosos y seguros.
Para aclarar algunas dudas, Panamá América consultó a los organismos del Estado encargados de desarrollar este proceso, muy práctico y técnico, que incluye la identificación, la custodia y la quema de los estupefacientes incautados.
Se reveló que como primer paso, la autoridad que incauta la droga debe presentar el caso y la sustancia a Narcóticos de la Policía Técnica Judicial (PTJ), oficina de investigación que recibe de 15 a 20 casos diarios.
Un informe detallado y el respectivo sello de la institución que incauta la droga, es lo más importante, y debe ir adjuntado a una nota remisoria de las personas a quienes les fue decomisada la droga, y con los datos de seguimiento y vigilancia del caso.
La cadena custodia es la aplicación de normas tendientes a asegurar, embalar y proteger cada elemento o material probatorio para evitar su destrucción, suplantación o contaminación. Descuidar estos elementos podría causar serios tropiezos en la investigación.
El jefe de la Sección de Criminalística de la PTJ, David Villarreal, manifestó que las pruebas de campo son parte de este procedimiento para que toda la carga incautada llegue a manos de las autoridades responsables de su protección.
En la conocida prueba de campo, es obligatoria la presuntiva de coloración que se obtiene por la combinación de químicos con la sustancia. Esto es lo que indica si se trata de algún estupefaciente o no.
Para ello, se emplean químicos como el Tiazanato de Cobalto o "Scott", que se mezcla con lo que se cree que es cocaína, y de resultar positivo, la sustancia se torna azul eléctrico; el Duquenois se mezcla con la supuesta marihuana, la que debe tornarse violeta o lila para confirmar si es esta droga. También está el Marquis, que detecta la heroína, al presentar un color verde oscuro durante el análisis.
Son tres las personas que levantan el acta tras la incautación de las sustancias usadas para la elaboración o transformación de drogas ilícitas: Un perito de la PTJ, de la Universidad de Panamá y otro del Ministerio de Salud, quienes determinan la cantidad, calidad y uso de las sustancias.
Esa acta es refrendada y conservada por el Ministerio Público, y copias autenticadas de la misma se entregarán a los jefes de los despachos donde laboren los firmantes.
Todos los datos recabados y cualquier otro que resulte de interés para la investigación se establecerá en un acta, que será suscrita por los funcionarios que hayan intervenido y por el propietario, poseedor, administrador o por quien se haya encontrado en el predio al momento de la incautación, y por el agente del Ministerio Público.
Luego, el informe preliminar y el de la cadena de custodia se envían junto con lo decomisado a la bóveda en la sede principal de la PTJ, mediante un oficio de la Fiscalía de Drogas.
La curiosidad periodística nos llevó hasta la Secretaría General de la PTJ. Allí, las autoridades han empleado métodos rigurosos para evitar el robo de mercancía incautada en la entidad, como ocurrió en el 2004.
El secretario general de la PTJ, Tomás Rosas, explicó que para garantizar la seguridad de la bóveda, "se ha instalado un circuito cerrado infrarrojo, se ha reforzado la misma bóveda, se han creado mecanismos para que no cualquiera tenga acceso a ella". Las cámaras juegan un papel importante tanto para la seguridad como para la transparencia del manejo de la bóveda. "Nadie puede ingresar a la bóveda por si solo, aunque quiera".
Es en Cerro Patacón, en un lugar ya establecido para este fin, de acuerdo con fuentes de la Alcaldía de Panamá. Esto luego de que la PTJ se solicite los permiso necesarios.
Para agilizar el trabajo la PTJ usa una máquina que minimiza la labor de los funcionarios quienes tradicionalmente desmenuza y pica los paquetes, principalmente de marihuana.
Según Rosas, "hay veces que la máquina pica más de dos toneladas de drogas en menos de 30 minutos, y luego se procede a la quema".
Según la ley, los técnicos de la PTJ, la autoridad que entrega el caso y un funcionario de la Fiscalía de Drogas certifican la cantidad, tipo o grado de pureza de la sustancia, y se hace constar en acta.
En la quema participan un laboratorista del Ministerio Público y otro de la UP; además, un inspector de Salud, quienes cuidarán que la quema no afecte el equilibrio ecológico y la salud pública.
En el 2004, una red integrada en su mayoría por funcionarios, sustrajeron más de 103 kilos de cocaína de los depósitos de la PTJ, fueron reemplazados por harina.
El incinerador conque cuenta la PTJ es una donación del gobierno alemán en el año 1995, pero su utilización se complica debido a la poca capacidad que tiene.


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242179
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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