La ley que regularía lo relativo al Parque Nacional Coiba fue aprobada en primer debate y se encuentra en estos momentos pendiente de discusión en una segunda vuelta con urgencia notoria, sin embargo, dice Líder Sucre, de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), que "hay todavía una parte muy influyente del sector pesquero que no está muy de acuerdo con la expansión del parque, quizás en aras de garantizar ganancias a corto plazo".
Lo cierto es que después de una espinosa travesía hay finalmente en el pleno, sostiene Sucre, un proyecto que lleva un consenso más amplio y procura un mejor futuro a la región.
Y es que es "una pintura de Picasso" la que se ha venido trazando hace más de un año a lo interno de la Asamblea desde la presentación de la primera propuesta. Los pro y los contra dieron paso a un proceso "nada lineal", tal como recuerda Sucre. Al referirse al proyecto, Sucre trae a colación "los estrellones y desplantes" que surgieron desde octubre del 2001 cuando apareció el primer texto sobre el parque.
Aquel primer planteamiento lo efectuó el legislador veragüense Fredi Torres, pero estaba orientado "sólo a las municipalidades. A Coiba se le veía como un activo únicamente para el distrito de Montijo y no se tomaba en cuenta al resto de las regiones, ni las posibilidades futuras de un parque que requerirá en los próximos años una enorme inversión", menciona Sucre.
En esa primera vuelta, 2001 al 2002, el legislador Torres fue muy receptivo a los cambios y se aprobó en primer debate, luego de los cambios. Para abril del 2002, pasa a una segunda etapa y en medio de "posiciones muy radicales a favor y en contra", llega a una tercera.
Sucre asegura que ese proyecto hubiese "cumplido su función" para Coiba pero lamentablemente unos meses después fue vetado, lo que atribuye tal vez a una lectura rápida. Se partió nuevamente de cero con la idea de correr mejor suerte esta vez.
Arrancando enero y con Héctor Aparicio al frente de la Comisión de Ambiente, los proponentes se disponen de nuevo para el combate, ahora con el apoyo de organizaciones no gubernamentales (ONGs) como la Fundación MarViva.
Entonces lo inesperado ocurrió. En abril aparece sorpresivamente un proyecto de ley a título ministerial que era algo así como un "engendro", como lo califica Sucre, en el que se nombra una comisión de ministros que dirigiría los destinos del área. Este proyecto generó una enorme oposición, fue presentado pero no debatido porque "era tan malo que no valía la pena".
El Ejecutivo sin decirlo abiertamente, se retractó. El 11 de junio se aprobó entonces una versión del primer proyecto que costó "sudor, sangre y lágrimas" por el debate diario y las pugnas debido a la gobernación del parque.
Adicionalmente fue incluido otro aspecto que involucró la presencia de nuevos actores en el debate. Se trata de la ampliación del parque.
El 30 de junio terminaba el periodo de sesiones y en las últimas horas varios legisladores "metieron su cuchara", algunos mal informados y otros aparentemente "defendiendo intereses pesqueros" para hacer cambios que desvirtuaban el proyecto, pero a pesar de ello se aprobó en segundo debate después de la medianoche, lo que impidió su aprobación en último debate. Sucre y los directivos de MarViva se sienten satisfechos con lo que está siendo estudiado en estos momentos, aunque reconocen que "la pesadilla de todo lo anterior los lleva a acercarse con gran cautela al segundo debate porque es un año político y el nivel de atención de los legisladores es mucho más bajo que hace unos meses". Es un proyecto complicado, admite Sucre, pero el éxito está en los detalles.
Esta vez no quieren sorpresas, por lo que puntos como la pesca han tornado aún más delicadas las discusiones.
"Debe quedar claro que la idea no es prohibir la pesca en la región", advierte la abogada Maité González, de MarViva, quien ha seguido de cerca el proyecto.
Al respecto, señala que la norma que regula en Panamá la pesca es un decreto de 1959 en el que no se habla de pesca artesanal sino de subsistencia e industrial.
La primera implica una actividad económica en menor escala que la industrial, en ella el pescador comerciará el resultado, mientras que la de subsistencia es aquella cuyo producto es para el consumo de un día en una familia.
Contrario a lo que se piensa, aclara González, la norma garantizará la pesca artesanal, sujeta a restricciones que vienen dadas en el plan de manejo con fundamentos en criterios técnicos, donde incluso se define cada categoría.
Al hablar de artesanal se mencionan aparejos como mallas, redes y se diferencia de la de subsistencia por las dimensiones del barco, entre otros aspectos.
Por su parte, Sucre añade que varios estudios han demostrado que la reservas marinas bien protegidas son garantía de buena pesca para los mares vecinos y "es eso lo que intentamos".
La pesca indiscriminada está limitando la capacidad de los lugareños de sostener su forma de vida indefinidamente porque significa que "acabando ahorita con las especies que ellos pescan, en un futuro no muy lejano se habrá extinguido su forma tradicional de sobrevivencia".
Gian Castillero, directivo de MarViva, coincide plenamente con Sucre y reitera "lo que se quiere es regular la pesca y no prohibirla por completo".
Esta llamada "versión consensuada", subraya Castillero, si habla de prohibiciones cuando se refiere a la construcción de infraestructruras de alto impacto. Sólo se permitirán las de bajo impacto relacionadas con actividades de ecoturismo e investigación científica, según se indique en el plan de manejo".
Esas edificaciones implicarían mano de obra local. Es allí donde entrarían los pescadores de las zonas cercanas a Coiba que son áreas tradicionalmente pobres: Bahía Honda, Puerto Vidal y Pixvae, por ejemplo.
"Esta gente ha ido abandonando su pueblo. Para el censo de 1990 había el doble de habitantes en estos sectores que para el 2000. Si eso está ocurriendo en un distrito costero quiere decir que las condiciones son muy malas".
Es por ello que el desarrollo de las costas incrementaría el número de empleos y "podría venderse al turista la cultura y tradiciones de los pobladores".