Aunque el pueblo estuvo en contacto casi todo el día con el Papa, fueron dos momentos en los que sus mensajes tuvieron un enfoque directo. Para la hermana Margarita Moreno, su fuerte llamado a la familia, a la unidad, a los valores, recordó su valioso don en el proyecto de Dios.
Considera que el segundo momento fuerte fue en el Estadio Revolución, cuando se dirige a los campesinos hablándoles de la situación de inseguridad por los desaparecidos y destaca el proyecto de Dios con el hombre y la responsabilidad.

El padre Fernando Guardia, coordinador de la logística y enlace con la Santa Sede y Gobierno panameño, relata que el encuentro se iba a celebrar en Penonomé, pero como el DC 10 no podía aterrizar allá, se decidió la capital.
Por eso el Papa en el discurso dice: “Aquí, desde Penonomé, saludos a los campesinos de Panamá y Centro América”.

Ese pueblo que lo recibió hace 28 años, hoy se une a la celebración en Roma por su beatificación, con actos ceremoniales en Albrook y en Atlapa.
Para el nuncio apostólico, Andrés Carrascosa Coso, la Iglesia reconoce que el Papa Juan Pablo II ha sido un ejemplo y que puede contar con su intercesión.
Sobre qué se toma en cuenta para declarar a una persona beata, explicó que es un proceso en el que estudian su vida y escritos, se interroga a decenas de personas, y se llega a la declaración de que ha vivido las virtudes de manera heroica. Para la beatificación se pide que haya un milagro, el que es estudiado por un comité médico, una comisión teológica y después pasa al Papa. En ese momento se aprueba la beatificación que hoy se formaliza.