El sacerdote Adiodato Bedoya reaccionó ayer, con sorpresa y desazón, ante la decisión del Vaticano de conceder al obispo de Colón, Audilio Aguilar Aguilar, la facultad de clausurar o no la Ciudadela Jesús y María, en la que varios niños denunciaron que fueron abusados sexualmente.
“Lamentablemente, nosotros, que tenemos la gran obligación de hacer esa justicia de Dios efectiva, en la medida de lo posible, no la hemos hecho”, dijo el padre Bedoya, quien hizo público los casos de abusos en la Ciudadela a mediados de año.
La Santa Sede, tras investigar por cinco meses estas denuncias, recomendó al Obispo de Colón -en caso de continuar con la obra- “separar las ramas femeninas y masculinas de la Ciudadela y poner mayor atención en el discernimiento vocacional serio y adecuado de los miembros de la Fraternidad de la Divina Misericordia (FDM), que administra la obra religiosa.
“El Vaticano no habló claro. Aquí lo que contaba era sacar a los niños; lamento mucho que el tema del maltrato, abuso y encubrimiento no aparezca”, sostuvo.
En agosto pasado, Panamá Américapublicó una investigación en la que se puso al descubierto que miembros de la FDM, que dirige el sacerdote Teófilo Rodríguez, abusaron de niños, niñas y adolescentes en riesgo social. Los hechos se suscitaron entre el 2006 y 2008; y hay una persona condenada a 10 años de prisión.
Sabor amargo.
El sacerdote Bedoya reafirmó ayer que el superior de la FDM, el padre Teófilo Rodríguez y el Obispo de Colón conocían de los abusos, pero no actuaron. “Me reafirmo en lo que denuncié hace un tiempo”, sostuvo.
Y agregó: “Me tiene sin cuidado que los miembros de la Fraternidad sigan juntos, pero me preocupa que la Santa Sede haya soslayado el abuso y el maltrato a los menores, a diferencia de lo puntual que ha sido con otros casos en los últimos tiempos”.
El Obispo de Colón informó que pidió la intervención de la Santa Sede y, a su vez, reveló que el sacerdote Teófilo Rodríguez -acusado de encubrimiento y quien fue cesado como superior de la obra- “actuaba como si fuera un Obispo en Colón”.
El nuncio apostólico de Panamá, Andrés Carrascosa Coso, dijo de forma general que “la Iglesia se siente traicionada por aquel cura que abusa de menores”.