"El negocio de los muertos está vivo y siempre ha estado palpitante en las morgues" cuenta frívolamente Gabriel Cajar Villarreal, un ex funcionario que por muchos años se aprovechó de los familiares de difuntos para comerciar con las funerarias. Ellos abordaban a las personas justo en el momento preciso, sugiriéndoles una funeraria en particular y de inmediato se comunican por teléfono con los dueños de esa empresa, a cambio de una suma de dinero.
Dependiendo del funeral recibía, entre un 10 ó 15 por ciento del negocio."Si un funeral costaba B/.500 me tocaba una buena cantidad de dinero", agregó.
Indica que el negocio es bueno, sobre todo en la capital donde hay un promedio de 18 muertos por día.
El vivo negocio con los muertos ajenos
Un ex funcionario que trabajó 10 años en la Fiscalía Auxiliar dijo que en la morgue judicial hay un "gran negociado".