Estados Unidos celebrará mañana unas elecciones a gobernador, alcalde y otros cargos locales en varios estados y ciudades, que servirán para tomar el pulso político al país por primera vez desde la victoria electoral de Barack Obama.
En Nueva Jersey y Virginia se elegirán nuevos gobernadores y en varios distritos electorales de Nueva York y California se escogerá a los políticos que cubrirán dos vacantes en el Congreso.
A eso se suman las elecciones a la alcaldía en Nueva York, Atlanta, Houston, Boston, Detroit y Pittsburgh, un referéndum en Maine sobre la ley a favor del matrimonio gay aprobada en mayo y una consulta en Ohio para ver si se permiten los casinos en el estado.
Las encuestas dan como favorito en Virginia al aspirante republicano Bob McDonnell, con una ventaja en los últimos sondeos de más de diez puntos frente al demócrata Creigh Deeds.
McDonnell ha evitado ahondar en temas sociales como el aborto y se ha concentrado, en lugar de eso, en la situación económica del estado, una estrategia que parece acertada.
De confirmarse los resultados que adelantan las encuestas, los demócratas perderían el control de la oficina del gobernador tras ocho años en el poder.
La victoria republicana llegaría además después de que el estado eligiera a un presidente demócrata en las elecciones del año pasado por primera vez desde 1964.
El 4 de noviembre de 2008 Obama logró alzarse con la victoria al atraer a los votantes independientes que residen en la zona limítrofe con la capital estadounidense y los analistas creen que esos electores volverán a jugar un importante papel mañana.
En Nueva Jersey, feudo tradicional de los demócratas, el actual e impopular gobernador Jon Corzine lleva una ligera ventaja al republicano Chris Christie.
La contienda se ha visto alterada por la aparición de un tercer candidato, el independiente Chris Daggett, un ex funcionario federal experto en temas medioambientales que no tiene oportunidad de ganar las elecciones pero sí podría tener un impacto en los resultados.
Similar situación se observa en el remoto distrito electoral 23 de Nueva York, donde también hay un candidato independiente que ha atraído una atención inusitada al desatar una guerra interna entre republicanos conservadores y moderados.
El ala más derechista del partido, con la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin y el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, a la cabeza, ha apoyado al candidato independiente conservador Doug Hoffman, que se opone al aborto y al matrimonio gay.
La aspirante moderada republicana a la vacante de la Cámara de Representantes Dede Scozzafava se retiró el sábado después de que las encuestas la situasen en un lejano tercer puesto.
Se espera, por lo demás, que el actual alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, consiga mañana de nuevo la victoria tras haber gastado más de 100 millones de dólares de su propia fortuna para asegurarse un tercer mandato consecutivo.
Es la campaña auto-financiada más cara de la historia estadounidense.