San Pedro Sula es la segunda ciudad más importante y principal centro industrial y comercial de Honduras, y por la relevancia que ha alcanzado su Diócesis, el Papa Juan Pablo II decidió nombrar un obispo auxiliar, según fuentes eclesiásticas.
El prelado panameño, de 57 años, asumió su nuevo cargo en una ceremonia litúrgica celebrada en la catedral de San Pedro Sula por el cardenal Oscar Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa, y el obispo de aquella ciudad, el español Angel Garachana.
“El Señor me une a ustedes con un vínculo espiritual profundo como obispo auxiliar y me comprometo a servirles”, dijo Emiliani ante cientos de fieles durante el acto, al que también asistió el representante del Vaticano en Honduras, George Panikulam.
Emiliani sostuvo estar dispuesto a dar “todo lo que tengo por este pueblo que sufre su calvario, por este pueblo maravilloso que es el hondureño”.
“Dios me dé la fuerza, la iluminación, la capacidad para servirles, y sepan que me tienen como un hermano incondicional dispuesto a todo por ustedes”, remarcó el obispo panameño.
Manifestó que, antes de ser destinado a Honduras, fue obispo del Vicariato de Darién (Panamá), zona fronteriza con Colombia, donde se caracterizó por denunciar las incursiones de grupos armados y narcotraficantes colombianos.
Miembro de la orden Claretiana, Emiliani abandonó Panamá hace dos años, aunque oficialmente seguía en el cargo en Darién.
Al despedirse de su feligresía en Darién, el pasado 29 de abril, el obispo reafirmó que salió de Panamá porque su vida corría peligro a raíz de sus denuncias contra la presencia colombiana.
Rómulo Emiliani llegó el sábado a San Pedro Sula y fue recibido por autoridades eclesiásticas, numerosos feligreses y la embajadora de Panamá en Honduras, Iris Oneyda Vega, quien también asistió ayer a la ceremonia en la catedral.
Pero se han dado casos contrarios donde se la pasan acosando o violando niños, situación que no debe tomarse para crear estereotipos de que los homosexuales son malos, buenos, inteligentes, brutos, irresponsables o serios.
"Cada persona es un mundo", subraya Crespo, al indicar que hay una teoría sobre que el homosexual es una persona que en su etapa de niñez se enamoró de su madre, rechazando la figura paternal y en cierta forma su hombría.
Agregó que un estudio de Sigmund Freud sobre Leonardo Da Vinci, sostiene que fue un niño nacido fuera del matrimonio que creció con su madre, la cual "lo absorbió como una esponja, dándole besos y durmiéndolo, restándole su masculinidad".
Por esta razón, Da Vinci, de pequeño, empezó a buscar y pintar figuras andróginas, que son personas que parecen ángeles, o sea, hombres hermosos que son jóvenes, que no tienen las características físicas voluptuosas de la mujer, pero que tienen la belleza de la mujer; entonces se sintió atraído hacia ellos.
También está la creencia, en la época de los griegos, de que la relación entre hombres es mejor que la de hombre y mujer, porque es intelectualmente del mismo nivel, además no tenían el problema de que pudiera sobrevenir un embarazo.
Según Crespo, en Panamá se registró el caso trágico de un profesor que tuvo relaciones con muchachos, y éstos lo mataron, lo que evidencia que los jóvenes pierden el respeto a un hombre mayor, quien les paga por tener relaciones sexuales con él.
"El problema del homosexualismo es el despecho y los crímenes pasionales, además del SIDA", puntualizó Crespo.
Sostuvo que si la persona tiene preferencias sexuales "no hay terapia que valga. Si a un homosexual le das la mujer más bonita del mundo, o todo el dinero del mundo, no va a servir".
A juicio de Crespo, hay que evitar las relaciones degradantes. Si hay una relación homosexual, que sea con una persona fija para evitar conflictos y enfermedades.
"Recomiendo que no caigan en la promiscuidad, porque trae situaciones perversas donde se utilizan aparatos sexuales de masoquismo, lo que invita a la violencia y la venganza, ya que las pasiones homosexuales son muy fuertes y surge un deseo de dominio. De allí que los celos entre hombres sean peores que los de las mujeres", declaró. Para el director de la Escuela de Sociología de la Universidad de Panamá (UP), Marco A. Gandásegui, no hay muchos estudios sobre el tema del homosexualismo y lesbianismo en Panamá, aunque abundan en el ámbito internacional, especialmente en Estados Unidos y los países europeos.
Explicó que en las sociedades tradicionales todos los valores que rodean la figura del homosexual son negativos, se le relaciona con lo perverso y lo satánico.
Mientras que en la sociedad moderna, donde desaparece como módulo o forma dominante la familia campesina y es reemplazada por una familia nuclear, el hombre y la mujer pueden incluso desarrollar ambos el mismo trabajo económico.
"El homosexual en esta sociedad moderna puede ir a trabajar a una oficina, regresar a su casa, cocinar y hacer de todo, igual que la mujer, sin tener una pareja del otro sexo", dijo Gandásegui, al indicar que entonces, poco a poco van desapareciendo los valores ideológicos de que es malo, satánico y perverso.
"Pareciera que ya no es un tabú ser homosexual", expresó Gandásegui, aunque considerara, no obstante, que muchos de ellos son "vulnerables" ya que por temor a que lo señalen por su preferencia sexual, pueden ser objeto de chantajes. Existe un programa de sexología en la Caja de Seguro Social (CSS), y dentro de este programa, que se inició hace unos 30 años, se han atendido personas con diversos tipos de trastornos de identidad sexual, siendo un grupo grande de atención el de homosexuales, informó el psicólogo clínico de la entidad, Alejandro Cantón.
Según Cantón, la persona que siente atracción hacia su mismo sexo, ya sea que nació con eso o que en algún momento lo desarrolló, no puede desaparecerlo, de forma que en el programa de la CSS, "no estamos hablando de curar homosexuales".
Se trata, subrayó Cantón, de que la persona decida cómo va a vivir respecto a su identidad sexual.
Añadió que hay dos alternativas de tratamiento: la terapia individual, cuando la persona está deprimida o tiene conflictos particulares asociados o no a la homosexualidad; y la terapia de grupo, que es permanente, y donde las personas pueden entrar y salir en la medida que ven mejorados algunos aspectos de su condición.
Cantón declaró que hay estudios que sostienen que en el homosexualismo y el lesbianismo pareciera que existe algo genético. "El problema es que no siempre se han podido replicar, o sea, no se han podido reproducir y dar los mismos resultados en las investigaciones", dijo Cantón.
También pudiese ser una combinación de la genética y la crianza. "Sí estoy convencido de que el que siente la atracción siempre la va a tener, esto no tiene que ver nada con la alimentación, ni es problema hormonal", sentenció.
Además hay investigaciones a nivel del hipotálamo donde se han encontrado diferencias entre homosexuales y no homosexuales, lo mismo que en el cromosómico, donde se han notado cambios también. "Hay una teoría que tiene que ver con la estructura de la familia. Se habla de tener un padre ausente o muy débil y una madre dominante. Eso puede condicionar hacia una actitud homosexual o lesbiana", manifestó Cantón.
En el programa de la CSS, han asistido muy pocas lesbianas, en comparación con los varones que son de todas las profesiones y edades.
Las sesiones de terapia tienen una duración de 1 hora y media, lo que es permanente. La persona que ingresa puede participar el resto de su vida, si quiere. Después que se entra al programa, puede hacerlo cuando quiera. Hay personas que tienen 20 años de asistir. Otros asisten un año y regresan 10 años después.
"El marco filosófico de la terapia es que la persona deje de verse como el homosexual fulano. Que empiece a verse como fulano, que es homosexual. Hay de todos los lugares de Panamá, niveles económicos y profesionales", puntualizó Cantón.
Este psicólogo clínico informó que el trasvestismo está catalogado por la ciencia médica como una enfermedad, mas no el homosexualismo. "Quiere decir que no todos los trasvestis son homosexuales, ni todos los homosexuales son trasvestis".
Tampoco cree en el bisexualismo. Acotó que el bisexual es un homosexual que ha aprendido a tener relaciones sexuales con el sexo opuesto.
En su opinión, lo que califica a un homosexual no es cuánto sexo tiene con alguno de su mismo sexo, sino la capacidad de "enamorarse" de otro de su mismo sexo.
"Hay personas que jamás han tenido sexo con nadie de su mismo sexo, pero son homosexuales", explicó Cantón.