Los propietarios de hoteles, restaurantes y transportistas de Isla Grande, provincia de Colón, negaron que en este sector turístico se haya registrado un brote de malaria y mucho menos una muerte por esta enfermedad, al tiempo que atribuyeron a personas de "mala fe" la propagación de este rumor.
Domingo Ocalagán, propietario de Cabañas Villa Ensueño, dijo que todos los hoteles de la región han recibido llamadas de cancelación de las reservaciones hechas hasta el 4 de noviembre, porque alguna persona inescrupulosa corrió la voz de que existía tal peligro.
"Estábamos esperando a los huéspedes desde hoy y no paran las llamadas para cancelar las reservaciones", expresó.
Ocalagán explicó que en Isla Grande no ha pasado nada y que incluso el mar está tranquilo, por lo que no hay por qué temer, al tiempo señaló que los clientes frecuentes han confiado en la palabra de los hoteleros y si viajarán.
"Quieren perjudicar nuestros negocios y el sustento de las familias isleñas con falsas informaciones", manifestó.
En Isla Grande existen siete hoteles, que suman unas 250 habitaciones, las que fueron reservadas para estas fechas.
Por su parte, Nelson Jackson, alcalde de Portobelo, dijo que de registrarse un caso o una sospecha de malaria, inmediatamente el Ministerio de Salud alertaría sobre la situación, para prevenir a los pobladores.
Por ello, coincidió en que se trata de un rumor propagado para perjudicar la economía del sector.
Los hoteles de Isla Grande registraron el año pasado una ocupación total de las habitaciones del 1 al 4 de noviembre, adicional al alquiler de las casas de los moradores.
Las palabras de lo empresarios y de la autoridad colonense fueron secundadas por el viceministro de Salud, Alexis Pinzón, quien negó que en la provincia se haya desatado un brote de malaria.