Todo cigarrillo es nocivo para la salud, era lo que se solía escuchar antes, pero hoy en día, ya no es así.
Los kioscos, bares, restaurantes deben presentar otros mensajes que permanecen plasmados en los establecimientos para que el comprador conozca los efectos del cigarrillo en la salud.
Y es que fumar durante el embarazo produce parto prematuro, altera el sistema nervioso, provoca cáncer en el pulmón. Además, en las cajas de cigarillo aparecen mensajes escritos que indican que contiene alquitrán, nicotina y monoxido de carbono.
Mensajes como estos ayudan a que el individuo tome conciencia al momento de adquirir un cigarillo.
Sixto Flores, un ciudadano preocupado, comentó que se deben tomar medidas en cuanto a dónde fumar, porque hay ciudadanos que lo hacen donde se les antoja, y esto en cierto modo incomoda a quienes no tienen este hábito.
Vivir con una bala dentro del cuerpo pareciera ser una situación incómoda y peligrosa para quien haya estado involucrado en un tiroteo.
Sin embargo, hoy los cirujanos ya no se preocupan por extraer la bala, sino reparar los daños causados por el proyectil al impactar el cuerpo de la víctima.
El jefe del Cuarto de Urgencias del Hospital Santo Tomás, Néstor Vega Yuil, aseguró que la prioridad cuando se recibe a una persona herida de bala en ese centro médico es establecer las lesiones ocasionadas por el proyectil, repararlas y si en el camino se ubica la bala, ésta se retira.
Detalló que en el 90% de los casos las balas no son retiradas y quedan dentro de los pacientes, sin ocasionar ningún problema.
Diariamente al Cuarto de Urgencias del Santo Tomás acuden entre tres a cuatro pacientes con lesiones por arma de fuego, por lo que su manejo es corriente para los cirujanos.
Los calibres más comunes de armas son 22, 38, 45 y 9 milímetros. Yuil sostuvo que la práctica usual es detectar el estado del paciente y conocer las lesiones para procurar su recuperación.
No obstante, indicó que si el proyectil se aloja en el interior de algún órgano vital, entonces se analiza el riesgo de realizar una cirugía para extraerlo.
Alegó que se han registrado casos en donde la bala queda alojada en una cavidad cardíaca, entonces se procede a realizar la operación para extraerla.
También detalló que un proyectil alojado en una articulación debe ser extraído, porque puede provocar molestias en el movimiento.
A la vez planteó que cuando la munición se encuentra cerca de la piel, se evita su extracción, ya que el cuerpo produce un tejido duro a su alrededor y no ocasiona peligro alguno.
Sostuvo que no hay literatura científica que respalde la existencia de casos de intoxicaciones por plomo, cuando una bala permanece dentro de un paciente.
Consideró que prueba de ello son los casos por heridas de perdigones, en donde la mayoría de estas esferas metálicas no pueden ser sacadas y quedan dentro de la víctima.
En estos casos, planteó, resulta en extremo difícil extraer todos los perdigones, por lo que se opta por tratar las heridas y reparar el órgano afectado.
No obstante, a urgencias en ocasiones llegan pacientes con heridas de armas de guerra, es decir, lesionados con balas de alta velocidad, que son diferentes a las municiones utilizadas por las armas de fuego comunes.
En estos casos, las lesiones ocasionadas por las municiones militares son mucho más profundas y difíciles de reparar.
Diariamente al Cuarto de Urgencias del Santo Tomás acuden entre tres a cuatro pacientes con lesiones por arma de fuego.
No hay literatura científica que respalde la existencia de casos de intoxicaciones por plomo, cuando una bala permanece dentro de un paciente.