A pesar de tener un territorio más pequeño que Brasil, en Panamá la deforestación es más alta que en esa nación. Unas 50 mil hectáreas por año sufren estos efectos, explicó al Panamá América el científico del Instituto Smithsonian, William F. Laureance.
Expresó gran preocupación por la posibilidad de que se abra el tapón del Darién, y añadió que a pesar de que podría traer otros problemas, los ecológicos serán incontrolables.
Sostiene que una vez se abra esta región no se podrá frenar la tala indiscriminada.
La deforestación, caza y tala de árboles está afectando la biodiversidad del país, cambiando sus paisajes y vida silvestre, agregó Laureance, quien se encuentra en Panamá desde hace 5 años estudiando el ecosistema tropical.