Con el transcurrir de los años las barberías tradicionales han venido desapareciendo ante el paso arrollador de los salones de belleza y de las llamadas "barberías hormigas", que proliferan en cualquier esquina de la ciudad capital.
Esta situación, según dueños de barberías consultados, está dando al traste con la actividad, ya que los salones de belleza y las "barberías hormigas" cobran por debajo de lo que el mercado exige para poder cumplir con los costos de electricidad, mantenimiento, alquiler y pago de los empleados.
"La competencia es desleal", dice Yunier, un estilista profesional y dueño de tres "auténticas" barberías. Sin embargo, reconoce que a muchos caballeros todavía les resulta difícil ir a un salón de belleza a cortarse el cabello.