Nación

¿En qué se parecen los gobiernos de Moscoso y de Pérez Balladares?


Mientras a Ernesto Pérez Balladares se le reconoció como "el presidente de las carreteras", a Mireya Moscoso se le recordará como "la de los cortes de cinta", lo que no ha dejado de hacer hasta los últimos días de su mandato, aunque las reemplazó por placas.
Previo a entregar el poder, Mireya Moscoso inauguró el segundo puente sobre el Canal o Puente Centenario, que para sus copartidarios y seguidores es una "gaznatada" para el partido contrario y para el ex presidente.
"Este es un puente real no un Van Dam", se escuchaban algunos comentarios de arnulfistas durante la inauguración de otra obra, haciendo referencia al puente cuya no construcción se le atribuye a Pérez Balladares.
Las similitudes, sin embargo, son notorias. Es típico al final de los mandatos el apuro de los que dejan el poder por inaugurar obras que incluso no han culminado, para no dejarle nada a su sucesor.
Así por ejemplo, vemos cómo el 1 de agosto de 1999, a sólo un mes de abandonar la silla presidencial, Ernesto Pérez Balladares inauguró el Estadio Nacional, ubicado en la carretera que conduce a Cerro Patacón.
Del mismo modo, la actual Presidenta de la República, pareciera haberse inscrito en una carrera de 400 metros libres, ha inaugurado una nueva obra casi a diario, en los últimos días de mandato. El Segundo Puente sobre el Canal (sin concluir sus accesos) y la Maternidad del Hospital Santo Tomás (sin equipar), son ejemplo de ello.
Aparentemente quedarse solos es la experiencia que les ha tocado vivir a los mandatarios en los últimos días en el poder.
A Ernesto Pérez Balladares le tocó ser abucheado por una gran multitud cuando inauguraba una de sus mayores obras, el Estadio Nacional de Béisbol.
El pasado martes 24 de agosto, durante la inauguración de la nueva Maternidad del Hospital Santo Tomás, la presidenta Mireya Moscoso recibió algunos aplausos y su batería de ministros que usualmente la acompañaba la dejó sola, a no ser por el ministro de Salud, Fernando Gracia; la de la Juventud, Rosabel Vergara y la de la Presidencia, Mirna Pitti de O"Donnel.
La presidenta sabe a qué atenerse. Durante la conmemoración de los 16 años del fallecimiento de Arnulfo Arias, reconoció que años anteriores el Jardín de Paz se veía abarrotado de arnulfista y curiosos, pero que ahora "sólo quedan los fieles".
A quienes dejan la silla presidencial les queda un sabor amargo, porque por mucho que se afanen, la gran mayoría no parece reconocer sus aciertos sino los desaciertos que cometieron durante su gestión. De allí que las últimas encuestas de popularidad los coloquen en posiciones nada alentadoras para ellos.
Algunas diferencias se añaden a la lista. Pareciera que Mireya Moscoso se dio cuenta a última hora que tenía poder, lo que no le ocurrió a Pérez Balladares a quien se ajustaba la frase "todo en exceso es malo".
Para muchos, "la mano dura" no sólo debió darse para los delincuentes, sino que en su momento, ella (la mandataria) debió tener "mano dura" con su propio equipo de trabajo y llamarles la atención cuando cometieran un error.
En 1996, se designaron B/.487,045 para mantenimiento, mientras que en 1994, se fueron B/.65,585.
Esta semana se observó una cuadrilla del MOP haciendo reparaciones leves en algunos carriles de la autopista.
Los ingresos en peajes que ha generado la vía desde 1981 hasta el 2003, suman B/.35.4 millones y revelan que el costo que tuvo la obra ya se cubrió.
La autopista construida en 1981, tuvo un costo de B/.38 millones, de los cuales B/.22 millones fueron aportados a través de un préstamo del BID.
Se abrió otra caseta de peajes en Hato Montaña.
La Ley 40 de 24 de octubre de 1980 y el Decreto 4 de abril de 1981, establecen que los peajes pagados por uso de la autopista deben de ser destinados para mantenimiento de la vía.
La legislación señala la creación de un Fondo de Autopista, que no se creó y cuyos objetivos no han sido cumplidos por los diferentes gobiernos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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