El evento natural sepultó la residencia del señor Indalecio Mendoza, donde se encontraban sus hijos, hoy difuntos, de nombre Francisco y Emiliano Mendoza, según los últimos reportes del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), en la tragedia de noviembre en Panamá Oeste.
Así también sectores como Las Colinas de Santa Marta, Mano de Piedra, Rogelio Sinán, La Paz de Roberto Durán, son puntos que han resultado seriamente afectados por los deslizamientos dentro de San Miguelito.
Sólo en ese distrito suman 24 las áreas propensas a deslizamientos de tierra, entre éstos La 9 de Enero, San Isidro, Samaria, Roberto Durán, Torrijos Carter, Cerro Viento, Santa Marta Sector 4, El Crisol, Cerro Cocobolo, Cerro Batea, según SINAPROC.
Erick Zapata, ingeniero municipal de San Miguelito señaló que por la falta de planificación del área y por el hecho de que se asentó la población, hay áreas vulnerables a deslizamientos de tierra que están siendo ocupadas.
Zapata informó que hay sectores formales que han sido asignados correctamente, pero con algún tipo de peligrosidad.
Mencionó el caso de Cerro Cocobolo, Santa Marta, terrenos del Banco Hipotecario Nacional donde se tomaron informalmente los terrenos en principio y más tarde se hicieron las legalizaciones.
"Lo que hay es que tomar conciencia porque mucha de las soluciones quizás son hasta más costosas que las viviendas. Estabilizar un terreno y hacer unos muros de contención va a costar más que la misma vivienda", aseguró.
"Nosotros le quitamos la casa un día de semana y el fin de semana te la construyen. Es muy difícil, tenemos que hacer una ley para esto", afirmó Kathia Heron, asesora del Despacho Superior del Ministerio de Vivienda (MIVI).
Heron aseguró que la mayor parte de las personas sigue viviendo en los cerros e invadiéndolos, que es lo "más triste" y no hay quién le ponga un alto, incluso, le preocupa el tema porque las personas se rehusan a ser reubicados.
"Creo que tenemos que ponernos de acuerdo las autoridades competentes, y entrar en un problema legal con estas personas, porque ellos están atentando contra su propia vida y la de los menores que están dentro de las viviendas", dijo.
Ocurre que el MIVI va al área y el SINAPROC hace el informe de que las personas no pueden estar allí, les buscan una reubicación y cuando van a mudarlas, no aceptan.
En tanto, Heron citó el caso de las familias que viven en las cercanías del tanque de agua en San Miguelito, quienes han cerrado calles y se niegan a ser reubicados. "Ahora el problema es para las autoridades".
Para llegar a su residencia, María Castillo, una mujer pequeña, de contextura gruesa, debe subir una escalera empinada de unos 35 escalones, luego caminar por una acera bordeando un precipicio.
Ella vive desde hace 10 años en un cerro en el sector El Lago de Los Andes No. 2, en San Miguelito, con sus tres pequeños hijos, donde la brisa y la tranquilidad son los mejores compañeros, sin embargo, justo donde termina su patio hay un precipio.
"Nadie nos ha venido a decir que ésta es un área de peligro y mucho menos que tenemos que salir de aquí", sostuvo.
Lo que si señaló es que allí están bien, pues nunca ha ocurrido un accidente o algo que los haga pensar en mudarse.
Castillo manifestó que en el lugar donde habita jamás ha llegado alguna autoridad y en dos décadas, sólo la ha visitado Panamá América