Unos restos óseos fueron ubicados en el cementerio “El Marañón”, ubicado en isla Coiba, tras la diligencia de exhumación que realizó la Fiscalía Auxiliar, para ubicar los restos del dirigente estudiantil Floyd Britton.
Según el fiscal auxiliar Dimas Guevara, estos restos deben ser sometidos a varias pruebas que realizará el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF), para determinar si corresponden a Britton.
Explicó que se debe determinar el sexo, conocer las causas del fallecimiento y realizar pruebas de ADN. De no ser la persona que se buscaba, se iniciaría otra investigación, destacó.
Esta diligencia se realizó el pasado 2 y 3 de enero, luego que el señor Ubaldino Velásquez en una declaración jurada que rindió el 18 de octubre de 2011 ante el fiscal auxiliar, aseguró que él enterró el cuerpo de Britton en el cementerio del penal junto con otras tres personas, por órdenes superiores de los militares que estaban en el penal.
Durante este operativo, Velásquez indicó dónde enterraron a Britton, precisamente al lado del monumento que colocó la Comisión de la Verdad en 2004.
Ubicación.
Después de varias horas, en la tarde del 2 de enero, a un metro y medio bajo tierra del lugar indicado por Velásquez se encontraron unos restos óseos envueltos en una sábana.
La persona vestía una camisa de cuadros blancos con azul, un pantalón oscuro, y en su cuello un collar de hilo negro con un crucifijo, una medalla y un caracol.
Al momento del hallazgo, Velásquez no estaba seguro de que se tratara del cuerpo de Britton, pues aseguró que cuando el cuerpo fue enterrado estaba en una caja de madera, con forma de ataúd, y no envuelto en sábanas como fue encontrado. Lo que, a su juicio, sí coincidía era el tamaño del cuerpo de Britton.
Ante la insistencia de Velásquez de que no se trataba de los restos que buscaban, en la mañana del 3 de enero, se excavó otro lugar pero no se encontró nada, y la fiscal encargada Zuleika Moore decidió no continuar la búsqueda.
En esta diligencia participaron, además de la fiscal, dos asistentes, un médico forense del IMELCF, custodios policiales, y unidades del Servicio Aeronaval, siempre acompañados por el padre Conrado Sanjur, del Comité de Desaparecidos Héctor Gallego.
Velásquez, de 63 años de edad, contactó al padre Sanjur para contarle lo que vivió hace más de 40 años en el penal de Coiba, y luego decidió acudir a la Fiscalía Auxiliar.
En su declaración jurada, Velásquez explicó que él y sus otros compañeros eran reos de confianza y se les dio la responsabilidad de enterrar a Britton. Las otras personas que ayudaron en el entierro fueron Nicolás Villamir, Armando Piedra y otra persona de la que no recuerda su nombre.
Detalló que las personas que estaban en contra del régimen militar de ese entonces eran recibidas en la isla, pasando por dos filas de policías que les daban golpes y patadas, y Britton fue uno de esos.
“Eran torturados por la autorización de Máximo Padilla, alias “Pancho Pistola”, y Carlos Rodríguez, alias “San Martín”, quienes eran los jefes del penal: ellos fueron los que cometieron el asesinado de Floyd Britton”, dijo en su declaración.
A Britton lo golpearon, le ponían unas esposas en las manos y lo guindaban con una soga, él se desmayaba y después lo arrastraban hasta que quedaba inconsciente, relató.
El expresidiario contó que hubo la oportunidad de trasladarlo a un hospital, pero nadie lo ayudó.
Britton sufrió dos semanas, pero nadie lo ayudó. Murió durante la madrugada en la enfermería del penal.
En la mañana, se les ordenó a Velásquez y los otros tres reos enterrar a Britton. “Lo sellamos con tierra, le pusimos una cruz, le hicimos un evento cristiano y le rezamos un padre nuestro”, dijo.
Además de esta muerte, Velásquez aseguró que hay otras personas enterradas en Coiba, como Nense Franco, Héctor Becerra y Cecilio Mitchell. “Coiba era un cementerio, por todos lados hay gente enterrada”, expresó Velásquez finalizó su declaración jurada.
Floyd Britton murió a los 32 años. Era docente en el Instituto Nacional.
El 12 de octubre de 1968 Britton fue arrestado y luego condenado a 90 días de cárcel sin acusación alguna, posteriormente se le extendió un año más a su condena y fue cuando lo trasladaron a Coiba, donde fue asesinado. En abril de 1993, la Fiscalía Superior del Segundo Distrito Judicial declaró prescrita la acción penal.
Sin embargo, esta investigación podría ser reabierta si se comprueba que los restos encontrados en Coiba corresponden a Britton.
Por su parte, el padre Conrado Sanjur señaló que solicitará a la Fiscalía Auxiliar que se llame a declarar a las otras personas que colaboraron con el entierro de Britton y si los restos no son de Britton exigirá que se continúe la diligencia.