La postulación de Guillermo Endara como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones del año 2004 cada vez está más cerca, luego que la Junta Directiva Nacional del Partido Solidaridad aprobó una resolución expresando su apoyo a las aspiraciones del exmandatario.
El presidente del Partido Solidaridad, Samuel Lewis Galindo, se reunió ayer con dirigentes de este colectivo (que por el momento forma parte de la alianza oficialista) y emitieron un comunicado en el que aseguran recoger con esta postulación el sentir de sus miembros a nivel nacional.
La dirigencia de Solidaridad aprobó convocar a la Comisión Política Nacional y recomendarle evaluar la postulación de Endara como candidato por ese partido a los comicios del 2 de mayo del 2004. El comunicado sostiene que se tomó esa decisión después de haber analizado los distintos escenarios políticos y que el calendario electoral se ha adelantado por diversos motivos, lo que implica que los conglomerados políticos definan sus propuestas electorales.
Frente a estas consideraciones, la dirigencia de Solidaridad considera que la opción es el expresidente Endara, quien se distinguió durante su administración por su honradez, transparencia y alta vocación democrática. Una fuente de Solidaridad indicó que la postulación oficial estará a cargo de la Convención Nacional, que posiblemente se desarrollará en el mes de abril.
Por otra parte, Lewis Galindo restó importancia a los legisladores que han expresado su rechazo a Endara y dijo que habrá quienes no comparten la decisión de apoyarlo, pero que éstos pueden quedarse o irse del colectivo político si lo desean.
Una vez en Cali acordaron la ruta que tomaría Magally. Viajaría de Cali a Cancún con escala en Panamá transportando droga en su maleta, aunque hasta entonces no había sido informada "sobre la cantidad, ni la sustancia y yo lo preferí así".
En Cancún recibiría "unos B/. 3 mil", pero el tiempo en la cárcel le ha permitido conocer experiencias similares de otras mujeres y "me han dicho que era muy poco para lo que estaba haciendo".
De la seguridad de Colombia salió bien librada. En Panamá, la historia parecía repetirse. Estaba a punto de abordar el avión y dar por terminada su misión cuando escuchó: "un momento señorita" y se estremeció de pies a cabeza.
"Inmediatamente me vino a la mente una película de mi vida, pero sobre todo la cara de mi hijo.. de mi madre", recordó y mientras lo hacía, sus ojos iban inundándose en llanto y su voz se resquebrajaba inevitablemente. "El mundo se me vino abajo, se me doblaban las piernas, es un shock muy fuerte para una persona".
No dejó pasar un minuto sin repetir "yo sé que fue un error, que no debí hacerlo, pero todo lo que me ha pasado me ha ayudado a recapacitar y rehacer mi vida". Precisamente sus intensas ganas de cambiar le impedían seguir mintiendo y decidió confesar la verdad, que hasta entonces, Alvaro desconocía.
El llegó a Panamá sólo 15 días después del arresto de su novia. "Yo casi le miento pues pensaba que si le decía que viajé con un hombre me va a dejar".
"Mi vida de aquí en adelante tiene que ser verdad", se tornó filosofía diaria de Magally y así lo hizo. Alvaro la comprendió y juró no abandonarla nunca.
Sus esperanzas se han situado ahora en su extradición, que está a punto de darse. Los trámites ya fueron hechos y únicamente hace falta que la embajada de México lo ordene, según nos confirmó la directora del penal, Martha Navarro.
"¿Qué piensas hacer al llegar allá?", preguntamos y ella sin titubear nos respondió: "yo ahora soy otra. Me hace feliz saber que estaré rodeada de mi tierra porque para un extranjero es muy difícil estar lejos de su país, porque lo extrañas".
"Nuestra relación es ahora más unida que nunca", mencionó Magally con la más amplia sonrisa que hubiese podido escapársele durante la entrevista y agregó: "tenemos muchos planes juntos para cuando yo regrese. Quiero seguir estudiando Técnico en Sistemas porque ya iba en el tercer semestre".
Cada día Magally encuentra consuelo a su desdicha en el recuerdo del pequeño Ameth, quien le dice en cada llamada: "mamá cuándo vienes, yo le pido siempre a Dios y a la luna que te traigan pronto".
A Judith, su amiga, le dejó saber un mensaje a través de El Panamá América: "gracias por interesarte en mí porque eso me hace sentir viva, me hace saber que todavía me quieren y ... cuando llegue no te vas a creer lo que he cambiado" y se rió, esta vez a carcajadas.
Las palabras expresadas por Magally cobraron mayor fuerza al escuchar a Alvaro Ramón González, a quien ella "llama su esposo", porque falta muy poco para serlo y su hijo quiere como "su padre", aunque no lo es. Se hicieron novios a los 13 años y "era algo de niños", pero nos volvimos a ver después y "yo me di cuenta de que la seguía queriendo".
"Ella me dijo que se iba de viajes a Monterrey. Yo pensaba que estaba allá, cuando me llamaron al celular y me dijeron que había sido detenida en Panamá", nos dijo desde México, vía telefónica, "quedé frío, no sabía qué hacer".
Resolvió de inmediato viajar a Panamá para estar junto a ella y 15 días después estaba acá. No hubo reclamos, ni intenciones de apartarse. "Yo sabía que mi indecisión y falta de comunicación la habían orillado", confesó. Aunque Alvaro no era expresivo y en aquellos tormentosos días de Magally, poco hablaban, él le tenía preparada "una sorpresa" como prueba de su amor.
"Yo le había comprado su casa para que viviéramos juntos y se la entregaría cuando estuviera de vuelta". Desde su detención, Alvaro ha visitado el penal en dos ocasiones.
"La quiero demasiado como para dejarla" dijo más de una vez y concluyó: "y le juro que es el amor de mi vida y no quiero perderla... yo sé que no será así".