Nación

Endurecen paro en Venezuela


La oposición venezolana anunció ayer que el paro general que cumple su séptima jornada continuará en forma "indefinida" y convocó a manifestaciones callejeras y cacerolazos en todo el país, dijo el titular de la mayor central obrera de Venezuela, Carlos Ortega.
Mientras que el presidente Hugo Chávez envió ayer tropas a tomar el control de las operaciones de plantas estatales de distribución y empresas privadas relacionadas con el transporte de combustibles, para asegurar el abastecimiento de gasolina al mercado doméstico.
La Guardia Nacional se apoderó en horas de la tarde del control de una planta de distribución de gasolina, ubicada en el estado central de Carabobo, y utilizó personal civil, ajeno a la empresa propietaria de camiones cisternas, para transportar suministros de combustibles hasta las estaciones de servicio n al menos tres estados del país.
"El pueblo en ejercicio de su soberanía continúa ahora con más fuerza, este paro cívico nacional activo es indetenible (...) hasta lograr el objetivo que se propuso el pueblo", aseguró en conferencia de prensa, el presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), uno de los máximos líderes de la huelga.
Dijo que el paro creció este domingo con nuevos sectores que paralizaron actividades.
La oposición declaró además un "luto nacional en todo el país como consecuencia de la masacre" en la Plaza de Altamira, donde la noche del pasado viernes murieron tres personas y 29 resultaron heridas en una balacera contra una concentración opositora.
Aunque fue reinstalada la mesa de diálogo con la mediación de la OEA, el mandatario Hugo Chávez, desde su programa radial "Aló, Presidente", y sus furibundos opositores continuaron este domingo echando más leña al fuego, mientras los venezolanos se abastecían de alimentos y combustible, ante la agudización de una huelga que este lunes entra en su segunda semana.
Vistiendo el uniforme de los trabajadores petroleros, Chávez llamó a defender la industria del crudo de Venezuela, quinto exportador mundial, acusando a sus opositores de arremeter contra "el corazón de la economía venezolana" para reeditar el golpe de Estado que lo sacó del poder el 12 de abril por 47 horas.
Chávez, quien no ha descartado decretar estado de excepción para proteger la industria petrolera, admitió que la huelga ha "causado bastante problema", en tanto que la oposición anunció que nuevos sectores petroleros se sumaban al paro.
Sindicatos de oposición señalaron a la AFP que la industria petrolera venezolana se mantiene paralizada en más de un 80%, afectándose especialmente la refinación de exportación y transporte de combustibles en todo el país.
Mientras el Ejército, por orden de Chávez, resguardaba las principales plantas del gigante Petróleos de Venezuela (PDVSA) -empresa que aporta 80% de las divisas al país-, la AFP constató que largas filas de vehículos se formaban en las gasolineras de Caracas y, según reportes de prensa, en otras grandes ciudades del país.
"Estamos preparados para continuar con esta pelea en las calles. La situación se va a agravar porque cada día se suman más sectores y el lunes la situación será más dramática", dijo este domingo Manuel Cova, secretario general de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), que junto a la cúpula empresarial y los partidos opositores convocaron al paro.
A pesar de que los ánimos se caldeaban cada vez más, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, continuaba su titánica labor de mediación, aunque admitiendo que "no se está cerca" de una solución al paro.
Analistas consultados por la AFP advirtieron este domingo que el desenlace de la crisis se juega en la industria petrolera y que las posiciones extremas que mantienen las partes impiden vislumbrar salidas rápidas a la crisis política.
Para el analista Luis Vicente León, la solución a la crisis sólo tiene una salida cívico-militar, como el golpe de abril, o la negociación de un adelanto de elecciones, que, en su opinión, buscaría el gobierno para evitar el colapso del sector petrolero, pero que no necesariamente cumpliría.
En este clima de agudización del conflicto, el capitán de corbeta del estado de Bolívar (sur), Miguel Yilales Arteaga, se sumó este domingo a la "desobediencia" en que se mantienen un centenar de militares en la Plaza Altamira (este), declarada "territorio liberado" por 14 altos oficiales el 22 de octubre.
Sin embargo, sectores de la Iglesia y la comunidad internacional insistían este domingo en sus llamados a la calma y a la búsqueda de una salida electoral que se pacte en la mesa de negociaciones.
"La base de todo es la conversación y el diálogo entre las partes. Tenemos todavía esperanzas de que esas mesas de diálogo resulten para hallar una salida pacífica y sobre todo rápida porque el país no aguanta más este escenario de violencia", manifestó el cardenal Ignacio Velasco, tras oficiar una misa en la iglesia La Chiquinquirá, en el norte de Caracas.
Esta séptima jornada de paro se vive también como un segundo día de luto, con los funerales de las tres víctimas de un tiroteo contra una concentración opositora la noche del viernes en la Plaza Altamira, enclavada en un exclusivo sector de Caracas.
Ondeando banderas venezolanas, de las que colgaban listones negros, miles de antichavistas acudieron en romería a un cementerio del sureste de Caracas, en lo que se convirtió en una manifestación de los opositores para exigir la renuncia del presidente.
Fustigando a sus opositores por responsabilizarlo de los hechos del viernes, Chávez en su programa radial les recordó, no obstante, que no dará marcha atrás en su postura de que, en cumplimiento de la Constitución, sólo podría aceptar un referendo revocatorio de su mandato, cuando cumpla la mitad de su periodo, en agosto de 2003.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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