La presidenta de la Asociación de Enfermeras, Berta de Estribí, denunció ayer que la anterior administración incumplió con el pago de las horas extras y revisión de la escala salarial prometido al eliminarse las jubilaciones especiales en 1996, y advirtió que jamás las enfermeras debieron permitir que se les aboliera este derecho.
"Jamás el Gobierno de Ernesto Pérez Balladares debió eliminar las jubilaciones especiales, porque constituían un incentivo para las enfermeras, y ahora no hay incentivos en la profesión", acotó.
Añadió que para las enfermeras atender diariamente 30 ó 50 pacientes es muy agotador, y por ello, existía el mecanismo de las jubilaciones especiales, que no es un privilegio, porque representa un trabajo de 25 años de servicios consecutivos.
"La enfermería es una profesión bien sacrificada que merece las jubilaciones especiales por su espíritu de atención en bienestar de la comunidad", recalcó.
Según Estribí, en esta profesión no hay incentivos, se devenga un salario bastante bajo y se exige mucho del personal médico.
Precisó que las enfermeras pagan al día sus cuotas obrero-patronal, por lo que el restablecimiento de las jubilaciones especiales no constituye un sacrificio para la Caja de Seguro Social.
Recalcó que nunca se perdió la esperanza de que se restablecieran las jubilaciones especiales, pero fue una decisión del momento donde las bases se quedaron esperando la revisión de la escala salarial y el pago de horas extras prometido por el anterior Gobierno y por la entonces dirigente Didi de Gómez.