Nación

Enfermo terminal sigue con fe

Un aparato cuyo costo supera los B/.20 mil, le salvaría la vida a David Ocalagan.


David Ocalagan, de 47 años, quien padece insuficiencia renal, está aferrado a la vida. Luego que sus médicos le dijeron que su corazón está débil y requiere un aparato especial para seguir funcionando, su única esperanza es la compasión humana.
El diagnóstico de los cardiólogos es que Ocalagan necesita un aparato denominado desfribilador, cuyo costo es de unos B/. 27 mil, además de la instalación que tiene un valor de B/. 13 mil.
Pero, Ocalagan no tiene dinero para sufragar los costos de este instrumento y tampoco puede solicitar un préstamo porque está anotado en el planilla 13 de la Caja de Seguro Social (CSS) para pensionados condenados a muerte.
Con voz entrecortada y mientras las lágrimas brotaban de sus opacos ojos, Ocalagan manifestaba que "quiere quedarse más tiempo en el mundo de los vivos" para estar al lado de su familia.
Quiere asistir a la boda de su hija cuando decida casarse y acompañar a su hijo a su graduación.
Panamá América dio a conocer hace unas semanas, el caso de Ocalagan. A él, le fue diagnosticada insuficiencia renal.
Después que los médicos le realizaron el trasplante de riñón, volvió a sus labores habituales, pero al poco tiempo sufrió una recaída.
Sucede que los medicamentos suministrados para evitar el rechazo de los riñones trasplantados produjeron que las células cancerígenas se alteraran y formaran un tumor que cubrió los riñones.
Es por ello que Ocalagan perdió nuevamente los riñones trasplantados.
Hoy, tres veces a la semana, recibe tratamiento en el programa de hemodiálisis por cuatro horas desde las 6: 00 de la mañana.
Antes de que iniciara su pesadilla, Ocalagan era un comerciante que dedicaba gran parte del tiempo a su familia. Juntos paseaban, iban a la playa y daban gracias a Dios por la vida.
Aunque algunas cosas han cambiado, todavía su familia continúa brindándole apoyo, sobre todo su esposa, quien no se separa de él.
Siempre que pudo, David Ocalagan ayudó a quienes lo necesitaron. Participó en el Club Rotario Panamá Oeste, además de ayudar a pacientes de insuficiencia renal.
Un desfibrilador cardioversor implantable (DCI) es un dispositivo diseñado para detectar rápidamente un ritmo cardíaco anormal y potencialmente mortal, proveniente de la cámara inferior del corazón.
Este dispositivo convierte la arritmia en un ritmo normal, liberando un choque eléctrico hacia el corazón. De esa manera puede prevenir la muerte cardiaca súbita.
El DCI es una minicomputadora consistente en un generador de pulso con baterías y un capacitor que envía un choque potente al corazón, un circuito electrónico que le dice al DCI cuándo descargarse, así como derivaciones de electrodos para sentir el ritmo cardíaco y liberar el choque al músculo cardíaco.
Todos los DCI tienen un marcapaso incorporado. La regulación del ritmo puede brindarle apoyo al corazón después de un "shock" o durante latidos cardíacos muy lentos.
El marcapasos también le permite al dispositivo corregir latidos cardíacos que son demasiado rápidos.
El DCI tiene además la función de controlar los latidos cardíacos para verificar su regularidad y sólo libera un choque al corazón cuando siente un ritmo potencialmente mortal.
Durante la implantación de un DCI tipo marcapaso, los electrodos se insertan a través de las venas en el corazón y el generador de pulso es enterrado quirúrgicamente bajo la piel del pecho, generalmente debajo de la clavícula izquierda.


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236854
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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