Proyecto de preservación
- La obra está diseñada para construir un nuevo trazado de la Vía Cincuentenario a cuatro carriles y preservar el Conjunto Monumental. Se construirán 100 estacionamientos para el acceso de los visitantes.
En las calles cuarta y quinta de Panamá Viejo, muy cerca del Convento de San Francisco, cinco residentes del área dialogaban sobre cómo la modernización del lugar por la ampliación de la Vía Cincuentenario trajo consigo la desaparición de gran parte de las ruinas del Conjunto Monumental Panamá Viejo.
José Vergara, de 52 años, y fiel custodio de las ruinas, recuerda que durante su niñez “ni agarrar tierra negra nos permitían, porque la policía decía que era prohibido”.

“Ahora no es extraño ver cómo aparecen las ruinas momificadas con túnicas negras, y otras hasta enterradas”, comenta José entre el grupo de amigos bajo el “palo de ciruelo” de calle cuarta.
La inquietud del grupo surgió porque ayer fueron testigos de cómo un par de máquinas de la constructora Norberto Odebrecht, que desarrolla el proyecto de ampliación, enterró parte de las paredes del Convento de San Francisco.
El hecho provocó en la comunidad un cuestionamiento generalizado, sobre el silencio que guarda la directora el Patronato de Panamá Viejo, Julieta Arango, sobre la preservación de los restos arqueológicos.
“A ellos solo les interesa ganar plata con la explotación de la Torre de la Catedral y alquilar el Convento de las Monjas para actividades privadas, el resto no les preocupa”, narró la propietaria de la casa 99 de calle quinta, que tiene 51 años de vivir en esta área.
Sobre el silencio del Patronato en la Dirección de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (INAC), se informó que se trata de un organismo administrativo que nada tiene que ver con la conservación de los restos arqueológicos encontrados, removidos o preservados.
En cuanto a la denuncia de los residentes, la antropóloga Roxana Pino aceptó que parte de las bases del Convento de San Francisco, como de otros sitios donde pasa el proyecto de ampliación, están enterradas, bajo el concepto de preservación. La expresión tiene su explicación en “que eran restos que no estaban a la vista de los transeúntes, porque los vecinos los mantenían enterrados en basura, pero que a raíz del proyecto se encontraron y para no trasladarlos se decidió colocarles una malla protectora, capa de gravilla y material compacto como medida de preservación”. Pino enfatizó en que al culminar el proyecto se procederá a ubicar una señalización del vestigio bajo la vía.
Mencionó que la decisión se adoptó por falta de recursos para su mantenimiento. Otros de los sitios que según la antropóloga se procedió a cubrirlos son La Merced, el Convento de las Monjas y la Rotonda. “Ninguna de estas decisiones las toma la empresa, es la oficina de Patrimonio que debe certificar el movimiento que se haga con personal especializado”, dijo.