El otro día les presentamos el caso del oso panda del zoológico de Pekín y el chino borracho que quiso abrazarlo y salió mordido y magullado.
Hoy tenemos la revancha de los elefantes en la región de Assam en India, que han matado a 239 personas en represalia por el accionar de los humanos quienes dieron muerte a 265 elefantes, en algunos casos electrocutándolos o envenenándolos.
Pero hay otro aspecto de la relación del mundo animal y el humano, muy poco explorado por psicoanalistas o zoólogos.
Hablamos de fetichismo animal. Tomemos el caso de la inglesa Lisa Hall y su perro.
La mayoría de los perros suelen dejar pelados los huesos de la carne o comer galletas balanceadas, pero el mastín de Lisa Hall, Deefer, tienen una inexplicable fijación con la ropa interior femenina de calidad.
En los últimos 12 meses el perro se ha comido 20 de estas prendas íntimas femeninas. A Deefer no le interesan los calzoncillos. No. Son las prendas femeninas. Y la cosa tiene su impacto en la salud del animal y la economía de la familia.
Recientemente el perro debió ser sometido a una operación quirúrgica que costó unos $2.000 dólares.
La explicación de la inflamación intestinal de Deefer eran los tres calzones que el perro tenía en su estómago.
Ahora Deefer está recuperándose en el hogar bajo un régimen estricto.