Uno de los temas esenciales del actual proceso electoral es la pobreza. Los candidatos a los diversos puestos de elección se han referido al tema desde diversos ángulos y la población, el electorado en este caso, busca en las distintas propuestas las soluciones más adecuadas al problema -y al reto- de la pobreza. En el entendido de que uno de los aspectos más dramáticos de la pobreza es la carencia de alimentos, el hambre, y su consecuencia más directa la desnutrición, _El Panamá América presenta hoy una entrevista con el Ingeniero Joseph Homsany, Presidente del Patronato de Nutrición, una de las organizaciones que adelanta un trabajo concreto contra la pobreza, especialmente en las áreas rurales del país.
_El Panamá América : ¿Qué es el Patronato de Nutrición?
J. Homsany : El Patronato de Nutrición fue creado mediante ley del 19 de noviembre de 1990. No es más que la combinación del sector gubernamental, organizaciones gremiales y grupos religiosos que se unen en una sola organización para trabajar a favor de la nutrición, lo que significa erradicar la desnutrición, especialmente en el caso de los niños. El Patronato, que conjuga esfuerzos privados y estatales, adelanta en este momento proyectos de granjas de producción sostenible en áreas rurales catalogadas como de pobreza o de pobreza extrema. Junto a estos proyectos trabajamos en programas de alimentación complementaria, donde los niños beneficiados son pesados y tallado, sujetos a monitoreo a fin de controlar su mejora dentro del grado de desnutrición. Los programas implican, como lo dice su nombre, proporcionar alimentación complementaria, que consiste en una crema enriquecida, que ha significado la diferencia para niños que estaban ya en un estado de desnutrición 2 y que hoy pueden catalogarse como en un estado de desnutrición leve o en el que la desnutrición ha desaparecido.
_El Panamá América : ¿Cuál es la vía que utiliza el Patronato para alcanzar las metas?
J. Homsany : El lema principal del Patronato es "no le des el pez, enséñale a pescar". No somos una organización paternalista. No criticamos a las organizaciones que dan, pero creemos que hay que enseñarle a las personas que su futuro está en sus propias manos y que, con las herramientas adecuadas, tienen los medios para mejorar su calidad de vida.
_El Panamá América : En medio de esta campaña electoral se destaca que el problema fundamental de esta sociedad es la pobreza. Preocupa, sin embargo, que al hablar de la pobreza se pierda de vista que la pobreza son los pobres y que en la primera línea, pues, está la comida, que es lo que permite reproducir la fuerza para hacer cualquier cosa. ¿Cómo definirían ustedes la pobreza en Panamá?
J. Homsany: Bueno, cuando hablamos de pobreza estamos hablando de personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas: alimentación, vivienda, salud... Y el punto de pobreza extrema están las personas que no tienen ni para comer. En nuestro trabajo en el área rural encontramos pobreza extrema, justamente personas que no producen, que no tienen ni para comer en varias áreas del país, específicamente en áreas habitadas por grupos campesinos y que son, generalmente, de difícil acceso. Luego tenemos áreas rurales habitadas por indígenas. Las estadísticas nos hablan -las del MIPPE, hoy Ministerio de Economía y Finanzas, de 1997- de que 9 de cada 10 indígenas son pobres extremos, lo que vino a corroborar lo que ya sabíamos, sobre todo en áreas como Chiriquí Grande y San Blas, en distritos como Tolé, en Remedios, en San Lorenzo, donde tenemos granjas en algunas comunidades y conocemos la situación de la gente. Ese mismo estudio de 1997 habla también de comunidades campesinas ubicadas en zonas de difícil acceso, sin caminos ni carreteras apropiadas, donde hay concentración de pobreza y en las que 8 de cada 10 habitantes están sumidos en la pobreza extrema. En esas zonas también estamos trabajando granjas en esas áreas. Nuestro trabajo se dirige específicamente a la gente en situación de pobreza extrema.
_El Panamá América : Hemos hablado básicamente de Chiriquí, qué pasa en las otras provincias?
J. Homsany : Estamos en todas las provincias: Veraguas, Coclé, Herrera, Panamá-Oeste, en Bocas del Toro... No todas las provincias tienen el mismo problema, la intensidad varía de una a otra. Pero si hablamos a nivel provincial, las situaciones más serias en las áreas campesinas se registran en Veraguas, a nivel indígena en San Blas, pero otras áreas indígenas con gran pobreza son, en Chiriquí, Chiriquí Grande y el oriente chiricano; Las Palmas, en Veraguas; parte de Cañazas... En lo que hace a las áreas campesinas hay bolsones de pobreza y comunidades de pobreza. Por ejemplo en Herrera, encontramos áreas de pobreza en la región de Ocú, en Los Pozos, en Las Minas... En algunas de estas áreas, específicamente en Ocú, tenemos granjas-modelos en las que la gente está aprendiendo a producir alimentos. En Coclé hay áreas como Penonomé, que tiene áreas con situaciones graves, de pobreza extrema. En la misma provincia de Panamá hay áreas bien definidas de pobreza a nivel rural: Chimán y Capira. En Capira estamos trabajando ya. Estamos incursionando con granjas en áreas de difícil acceso. Definitivamente no todas las provincias tienen la misma magnitud de pobreza o de desnutrición, pero todas tienen bolsones de pobreza. Incluso Los Santos, que aparentemente no arroja cifras de pobreza a los niveles de las otras provincia, tenemos a Tonosí, donde se concentran comunidades con índices de pobreza tan importantes como los otros y, además, están muy focalizadas.
_El Panamá América : ¿Qué pasa con Colón?
J. Homsany : Lo mismo. Allí hay áreas como el Distrito de Donoso, con sectores como El Guásimo, Miguel de la Borda, Coclecito hacia Coclé del Norte, Río Indio corregimiento del Guásimo, que presentan índices graves de pobreza y desnutrición. Tal es el caso también del Distrito de Chagres. En Darién has dos distritos que igualan la situación, por ejemplo, de Chiriquí Grande, Las Palmas y Tolé. Se trata de Cémaco y de Sambú, aunque hay otras áreas de Darién seriamente afectadas.
_El Panamá América : Ustedes están trabajando con esta realidad todos los días. ¿Cómo es el día de una familia en extrema pobreza en estas áreas?
J. Homsany : La familia rural tiene como promedio 6 miembros, lo cual varía. Hay casos de familias hasta con diez hijos. Al llegar por primera vez a una de estas comunidades uno se pregunta ¿qué hacen? Ellos no viven, sobreviven. Se da el caso que, sencillamente, no tienen comida. Nuestro campesino tiende a sembrar individualmente un sólo rubro: Arroz, o yuca, por ejemplo, y solamente eso come. Lo primero que hacemos nosotros con nuestros beneficiarios para promover las granjas es conversar con ellos para transmitirles la seguridad de que unidos pueden hacer más que aisladamente...
_El Panamá América : Pero, ¿cómo viven, qué comen cuando se despiertan en la mañana, qué comen al medio día, qué comen en la tarde?
J. Homsany : En Panamá se habla en general de tres "tiempos" de comida, la realidad es que sólo son dos. Entre estas personas, se trata de un desayuno compuesto por un carbohidrato, una yuca, un otoe, o arroz "dormido" con café. Para los niños lo que hay es un té de "pajilla", que es hierba limón. Luego encontramos, comúnmente, una sopa y arroz. Hablamos de una sopa prácticamente sin carne, muy leve, un caldito. Se ha generalizado el uso de sopas desecadas, en sobre -que son baratas- que, con ñame o yuca, rinden bastante, llenan momentáneamente pero no nutren. En la tarde la dieta es arroz, nuevamente, con café. Se trata ahora de una dieta baja en calidad y en cantidad, cuando antes el problema era básicamente de calidad.
_El Panamá América : En este aspecto, ¿cómo ha incidido la extendida sequía?
J. Homsany : Bueno, este es un período en que, por la sequía, el campesino prácticamente no cultivó su principal alimentos que es el arroz. Antes, el campesino podía tener alguito guardado desde su última cosecha. Ahora el caso es diferente: El arroz se acabó hace rato. Si normalmente la producción llamada de subsistencia es baja, podemos imaginarnos como ha sido en esta oportunidad, en medio del fenómeno de la sequía. La gente a penas sobrevive.
_El Panamá América : En el caso de los niños, ¿cuáles son los efectos?
J. Homsany : En materia nutricional, la ciencia nos dice que cuando un niño no satisface diariamente las necesidades alimenticias básicas el organismo puede reaccionar de dos formas. Una, trata de asimilar lo máximo de lo que le llega. Y cuando no, comienza a reducir su metabolismo. En el caso especial de un niño en crecimiento, cuando el período durante el cual no recibe lo necesario se prolonga, baja su metabolismo y, literalmente, deja de crecer. Lo primero que se afecta es la talla y por eso ésta se ha convertido en un índice confiable. La escolaridad del niño, por supuesto, queda seriamente comprometida.
_El Panamá América : ¿Cuántas veces a la semana pueden realmente estas familias comer ese carbohidrato en la mañana, ese caldo al medio día y ese arroz "dormido" en la tarde?
J. Homsany : Diría que hay días en que la ingesta es menor que en otros. La naturaleza es sabia. No hay arroz, pero este es un período en el que se cosecha yuca, por ejemplo, aunque es la raíz de menos contenido nutricional. La gente está consumiendo yuca, ñampí... La raíz es la que está salvando a los campesinos y a los indígenas. En el caso de los indígenas de Chiriquí Grande la tabla de salvación es el otoe grande que ellos tradicionalmente producen. Los indígenas de San Blas están sobreviviendo a base del llamado guineo chino, aunque tenga un poquito menos de hierro.
_El Panamá América : De acuerdo a su experiencia de trabajo, ¿qué posibilidades ven ustedes, en el corto plazo, de paliar aunque sea un poco esta situación?
J. Homsany : Nosotros creemos en la organización de los grupos. Aquella parte de la población e situación crítica que están participando en nuestros programas están comiendo con su esfuerzo. Estos proyectos incluyen raíces, hortalizas, animales menores, huevos, pescado de los estanques que promovemos... Ellos están ya disponiendo de lo necesario para una alimentación balanceada. Si miramos con luces más largas, estos grupos se están organizando tan bien que van a tener excedentes. Podrán vender sus excedentes para elevar su calidad de vida. Pero, ¿a quién se lo van a vender? Estos proyectos están en verdad en áreas de muy difícil acceso, que es donde son necesarios, pero, ¿cómo sacar entonces el excedente que van a producir? Voy a aprovechar la ocasión para destacar un hecho. Nosotros dirigimos notas a los tres candidatos presidenciales para que conozcan de esta situación y ninguno de los tres ha contestado.
_El Panamá América : ¿De veras?
J. Homsany. Sí. Y lo importante es que nosotros tenemos gente que está trabajando. La gente quiere trabajar. Si cuentan con las herramientas trabajan y trabajan bien. Están bien organizados y las granjas están hermosas. La primera prioridad es asegurar la comida para ellos y sus familias, especialmente sus niños, y ese el mensaje de nuestro esfuerzo educativo. logrado eso pueden pensar en vender el excedente.
_El Panamá América : ¿Qué le decían en esas notas a los tres candidatos?
J. Homsany : Hay cuatro entes del gobierno que trabajan con el Patronato: el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, que es nuestro brazo derecho en apoyo técnico; el Ministerio de Salud, al que proporcionamos valiosa información sobre letrinación y otros aspectos para que estas comunidades sean incluidas en los planes institucionales; el Ministerio de Educación, al que le interesa que los niños que tienen que caminar dos horas para ir a la escuela se alimenten bien, porque con hambre no alcanzan a llegar y menos a aprender, la galleta y la crema que les dan no les alcanza para el esfuerzo; también estamos trabajando con el Ministerio de la Mujer y la Familia... Nosotros lo que queríamos era escuchar directamente de cada uno de ellos, de viva voz, qué tiene en programa, porque independientemente de cuál de los tres gane, nosotros trabajamos ya con cuatro entes del Estado y hacemos granjas en áreas en las que no está trabajando ninguna entidad estatal porque no vale la pena duplicar esfuerzos y al Estado le interesa apoyar este trabajo por su posible impacto, más allá del alivio que represente para la desnutrición y, por ende, para la pobreza.
_El Panamá América: ¿Cuál sería ese impacto adicional?
J. Homsany : En primer término, evitamos que estas poblaciones se trasladen hacia las ciudades en busca de mejor calidad de vida que todos sabemos que no encuentran. Tenemos un proyecto en Chorrera, en la comunidad El Lirio, allí cerquita, en Chorrera, a un paso -aunque sea también un área de difícil acceso- en esa ciudad moderna. Se necesita el apoyo del Estado para que estos proyectos se desarrollen en todas sus posibilidades. Es necesario trabajar conjuntamente para asegura el éxito futuro de este esfuerzo. Se dice que se quiere ayudar a los pobres. Bueno, nosotros tenemos una experiencia adquirida de cómo hacerlo.
_El Panamá América : ¿Creen ustedes que esta situación de pobreza se transformará en una crisis que afecte a todo el país?
J. Homsany : El sociólogo brasileño Josué de Castro sentenció -y ya estamos llegando a eso- que nuestros países, de seguir como iban, terminarían dividiéndose en dos grupos. El que no podría dormir porque no podía comer, y el que tampoco podría dormir pensando en cómo defenderse de los que no podían comer. Hay ya una presión de la pobreza en torno a las ciudades. Ya no solamente en la capital nacional, sino también en las capitales provinciales En Panamá, que es un país chico, nacen entre 60 mil y 64 mil niños anualmente, de ellos unos 20 mil se incorporaran a situaciones de pobreza. Estamos hablando de una situación crítica. No basta hablar de la pobreza, hay que entender lo que significa para las áreas rurales indígenas y campesinas, en las que sencillamente no se come. También hay que saber lo que significa en las áreas urbanas. Pero sobre todo, hay que tener la voluntad para vencerla, para erradicar sus efectos directos y para prevenir sus consecuencias.