Este lugar esconde un sinnúmero de secretos que todo panameño debe arriesgarse a destapar.
Descubrir lo que esconde el Cerro Ancón es una aventura que se puede realizar de manera sencilla y económica, porque sólo en unos minutos el visitante podrá adentrarse en el para disfrutar los contrastes que ofrece esta metrópolis.
Tan sólo hay que tomar por la avenida principal que nace en Mi Pueblito, para que se marque de inmediato el paso del ruido citadino a la tranquilidad que este encantador paraje transmite .
Hace poco, un grupo de aventureros iniciamos el recorrido a eso de las 10:00 a.m. y de inmediato percibimos un agradable clima ajeno a la ciudad.
Con este paseo, no sólo se trataba de llegar a la cima y apreciar de cerca la enorme estructura que sostiene la bandera más grande que ondea sobre el territorio panameño.
El Cerro Ancón ofrece más, porque abunda la fauna y la flora. La variedad de especies animales suman más de 68. De éstas, 15 corresponden a mamíferos, 39 son aves, 9 son reptiles y anfibios.
A pesar de que gran cantidad de personas ve el Cerro Ancón como uno de los lugares más representativos de Soberanía de Panamá, también es considerado como un monumento que se presta para pasar un rato agradable y en familia.
Sin importar que este Cerro es considerado un destino turístico, también podemos encontrar carencias. Entre ellas, es evidente la falta de mantenimiento del lugar, como lo es la situación de la caseta de seguridad.
Esta caseta no tiene agua y en el mismo lugar no hay baños para los visitantes. También hace falta que se le dé mantenimiento a las bancas que están a orillas del camino.
En el Cerro Ancón existen instalaciones que pocos conocen, entre ellas un Refugio Antinuclear que fue construido durante la Segunda Guerra Mundial.
El mismo consta de un túnel de 200 metros de longitud con 40 recámaras, siete puertas blindadas, un depósito, un entrepiso, 124 escaleras, un sistema de aire acondicionado que enfría por agua, agua potable, salón de reuniones y hasta una capilla.
El área oeste del cerro muestra rastros dejados por la extracción de rocas (3.2 millones de yardas cúbicas) que se utilizaron para la construcción de las esclusas de Miraflores y Pedro Miguel.
En el Cerro Ancón operó el cuartel central del Comando Sur, a esa zona se le llamó Quarry Heights (altos de la cantera); hoy día se conoce como Altos de Ancón.
El lugar es frecuentado por ciclistas y turistas que gustan de la sana recreación, ya que el sitio ofrece un paraje diferente a pocos minutos de la ciudad.