Jackeline De Gracia Cortés llegó a las fincas bananeras de Chiriquí a inicios de los años 90, pero esa mejor vida que buscaba tras dejar su comarca nunca llegó. Al contrario todo se le complicó.
Esta joven indígena tiene 32 años, pero en apariencia parece tener el doble. Y es que un raro mal o enfermedad se apoderó de su piel, sumado a las tantas necesidades que hoy en día tiene su familia.