"Si la Philips Morris hoy viniera y en vez de 40 mil dólares donara a Panamá 40 millones o incluso 400 millones, todavía esto no sería negocio para nuestro país, ya que éstos no serían suficientes para pagar todas las muertes, incapacidad laboral, costos económicos y en hospitalización, desgaste psicológico y luto que se derivan del tabaquismo", expresó Claude D. Betts, de la organización Nueva Era en Salud.
Antes de aceptar donaciones de este tipo de empresas el Gobierno Nacional debería sopesar cuidadosamente los beneficios y los perjuicios que ello conlleva, dijo la fuente.
Por otro lado, lamentó que se haya condecorado con la Orden Vasco Núñez de Balboa, el máximo galardón que otorga el Gobierno de Panamá, al presidente de la empresa, señor Frank Earle.
Explicó que el Congreso estadounidense citó a los presidentes de las compañías tabacaleras a testificar y cuando se les preguntó si ellos sabían que el tabaco era adictivo dijeron que no, pero alguien proveyó a los congresistas documentos de varios años de estas empresas, elaborados por ellos, donde delineaban estrategias para hacer que la nicotina tenga más acción.
"Así que no se puede aducir ignorancia, no se puede decir -yo no sabía- ", recalcó el galeno.
Para el médico epidemiólogo, puede que no haya conciencia sobre los daños que ocasiona el cigarrillo al organismo", pero, "nadie puede aducir ignorancia".
Continuó expresando que el blanco de las tabacaleras no son las personas ilustradas, educadas, con título universitario, con criterio propio, que ya han decidido lo que quieren, sino que las campañas para captar nuevos fumadores que aseguren la permanencia del cigarrillo por mucho tiempo en el mercado están orientadas hacia niños y niñas y mientras más jóvenes mejor.
Por ello consideró como un gran error que Panamá haya aceptado dinero de la empresa, porque queda de esta forma maniatada, por lo que la presidenta Mireya Moscoso debería devolver, también en acto público, la donación recibida.
Por otra parte, sobre la otra donación hecha por la empresa a la Fundación para la Promoción de la Mujer, FUNDAMUJER, para su programa de orientación, capacitación y asistencia legal a mujeres víctimas de maltrato intrafamiliar, el entrevistado señaló que es paradójico que apoyen programas contra la violencia que atenta contra la mujer cuando precisamente el cigarrillo es una forma de violentar su cuerpo, su salud, los derechos de éstas, máxime si se habla de mujeres con bajo poder adquisitivo.
Siguió expresando que: "un gobierno que haga un pacto con el diablo, está de hecho comprometiendo la integridad física de la niñez y la juventud".
Por otro lado, Carmen Carrington, también de Nueva Era en Salud, compartió la preocupación de Betts, y dijo que "no son los gobernantes los que va a combatir este tipo de anomalías, sino la conciencia del pueblo, que exige y vigila a sus gobernantes para que no hagan pactos con el enemigo".
Planteó que "cuarenta mil dólares no compran la salud. Esta cifra es ínfima comparada con los costos que tiene para el recurso humano del país la adicción al tabaco" que junto con el alcohol, según señalan los estudiantes de la materia, constituyen la antesala de adicciones a otros drogas.
En tanto, Betts citó el ejemplo del Estado de California, donde a través de un programa se le puso un impuesto adicional a la cajetilla de cigarrillos y lo recaudado se usaba para programas de prevención del tabaquismo, teniendo en cuenta cómo piensa un niño y un adolescente. "Y el programa tuvo un éxito extraordinario. De acuerdo a los indicadores, el tabaquismo aumentaba entre niños y jóvenes en el resto de los estados pero el California disminuyó notablemente.
Las tabacaleras intentaron cualquier cantidad de trucos. Al final, lograron que se diera un acuerdo entre Demócratas y Republicanos, en el que se utilizó un argumento de que había niños con problemas de desnutrición y de otra índole y que era menester canalizar los fondos usados para prevención del tabaquismo hacia esos otros aspectos. Pero, quedó la experiencia, la evidencia de que sí se puede", manifestó el galeno.
"Nuestro compromiso como adultos y como co-responsables del futuro de nuestra niñez y juventud es hacer que las generaciones que nos siguen tengan las mejores condiciones posibles para sobrevivir, indicó Betts, quien dijo que como especie nos creemos invencibles.