La necesidad económica no hubiese sido motivo suficiente para incurrir en un error que le ha costado casi tres años de su vida.
A cinco años y cuatro meses fue condenada esta dominicana, luego de su falta. Dignora se prestó para sacar de Panamá, por el Aeropuerto Internacional de Tocumen, unas supuestas prendas de oro que irían ocultas en una maleta, con la finalidad de evadir impuestos.
Según esta mujer, quien el pasado 19 de septiembre cumplió 44 años en el Centro de Rehabilitación Femenino, ella no tenía idea de que lo que llevaba era droga, aunque reconoce que lo presentía.
Dignora es graduada de Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Hoy Dignora estudia electricidad y manualidades en el centro, donde siente que no se manejan bien los programas de rehabilitación, aunque reconoce que existe buena intención.
"Aquí hay dos caminos: el bien o el mal.. también hay un alto índice de lesbianismo", comentó, expresando a la vez que con esta experiencia aprendió que "siempre debemos luchar y esperar, hasta por las cosas que parezcan imposibles, para no caer en tentaciones".
Por ser extranjera, Dignora siente que su situación es más difícil. Además de que nadie la visita, no tiene quien le compre todo lo que necesita, y si al fin alguien lo hace, tiene que darle "para la soda" o simplemente le exageran los precios.
"Todo este tiempo he vivido en este cento por pura fe, errar es de humanos.. Se equivoca el presidente y se equivoca todo el mundo.. Yo también me equivoqué, pero estoy arrepentida y pido una oportunidad", clamó entre lágrimas esta mujer, madre de tres niñas de 10, 11 y 13 años.
Dignora ha cumplido más de la mitad de su condena y registra buena conducta. Dice que tres razones avivan su ilusión: su fe en Dios, que le han dicho que antes un extranjero no duraba tanto preso en el gobierno de Guillermo Endara y que confía en la gestión de Martín Torrijos.
Señala que sólo tienen privilegios los reclusos nacionales que cumplen la mitad de la condena y tienen buena conducta, no así los extranjeros, que no cuentan ni siquiera con permisos especiales. Dignora ha enviado múltiples cartas a autoridades que van desde el Presidente hasta ministros.