La carencia podría prolongarse como mínimo hasta el mes de marzo del 2005.
El problema radica en que se disparó la demanda de artemetero-lumefantrina, un tratamiento combinado, cuya base es la artemisinina (TCA), uno de los más eficaces disponibles para tratar la malaria por falciparum, la forma más mortífera de la enfermedad.
Desde 2001, la OMS recomendó a los países donde la malaria es resistente a tratamientos convencionales, como la cloroquina, que utilizaran los TCA.
Ahora, la OMS sugiere cuatro TCA: artemetero-lumefantrina, artesunato-mefloquina, artesunato-amodiaquina y artesunato-sulfadoxina/pirimetamina.
Desde 2001, 40 países (20 de ellos africanos) los adoptaron oficialmente para tratar la malaria. Sólo en 2004, 18 países lo hicieron y de éstos, 14 optaron por el artemetero-lumefantrina como antimalárico de primera línea.
En el 2001, la OMS suscribió con Novartis Pharma AG un acuerdo por el cual esta empresa se comprometía a proporcionarle un producto compuesto por artemetero-lumefantrina (Coartem) a precio de costo para suministrarlo al sector público de los países en desarrollo con malaria endémica.
Este medicamento es el único TCA precalificado por la OMS.
Se trata del artemetero, derivado de la artemisinina, producto extraído de la planta Artemisia annua, cuyo cultivo requiere un mínimo de seis meses, y la extracción, transformación y fabricación del producto, entre tres y cinco meses más.
La OMS recomienda a los países afectados que incrementen la adquisición de tratamientos antimaláricos de segunda línea, como la quinina, fabricada a partir de la corteza de chinchona, antes pilar del tratamiento contra la malaria.
Aunque sigue siendo eficaz contra la malaria por falciparum, su utilización es menos ventajosa porque el tratamiento es más largo.
La OMS brindará asistencia técnica a todos los países que se vean afectados por la interrupción en el suministro de artemetero-lumefantrina y se se ha comprometido a intensificar la prevención de la malaria, proporcionando mosquiteros tratados con insecticidas a las personas con mayor riesgo de morir o sufrir daños graves a causa de la enfermedad, como niños y las mujeres embarazadas.
Más de 300 millones de personas resultan infectadas con malaria cada año, y más de un millón muere, la mayoría niños menores de cinco años del mundo en desarrollo.
La OMS calificó de "gran paso" el estudio del español Pedro Alonso, del Hospital Clínico de Barcelona, que arrojó resultados esperanzadores sobre el potencial de una vacuna contra la malaria.