La escultura “Los Juegos de Antaño” fue donada a la Fundación Pro Educación Integral de la Niñez y la Juventud, que presidía la entonces primera dama Ruby Moscoso, para ser usada por el Museo del Niño y la Niña. El MEF advirtió que la escultura “no podrá transferirse a terceros” sin su autorización.