AUNQUE la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos en Centroamérica ha manifestado su preocupación por la situación que enfrentan las personas indocumentadas, que son interceptadas en los distintos países, en Panamá se les da un trato "especial" a los inmigrantes ilegales.
En esto coinciden las autoridades de Migración y la mayoría de las personas que están retenidas en la cárcel de esta entidad, por no tener un estatus migratorio legal.
El director de Migración, Ricardo Vargas, mencionó que en los últimos meses han realizado mejoras significativas al recinto. "No hay hacinamiento, las condiciones sanitarias han mejorado, tienen acceso a medicamentos, alimentación y muchas otras comodidades", recalcó Vargas.
Los indocumentados, por lo general, permanecen hasta cuatro días en este recinto y posteriormente, son repatriados. Sin embargo, existen abogados que presentan diversos recursos en la Corte Suprema de Justicia y alargan la estadía de estas personas en el país. Este organismo toma hasta cuatro meses para fallar.
Pero esa estadía, como dice Vargas, representa un costo. Solamente el año pasado la Dirección de Migración se gastó más de 49 mil dólares en alimentación y otros 68 mil dólares en boletos aéreos.
Estos dineros salen del llamado "fondo de repatriación" que tiene la entidad y que supera los dos millones de dólares.
Panamá América realizó un recorrido a lo interno de la cárcel. "Esto es una suite", expresó en voz alta un colombiano al enterarse de la visita de este medio. Lo único que lamentaba este señor, que prefirió no identificarse, era que su equipo de fútbol (Colombia) estaba perdiendo ante su similar de Alemania. Ninguno de los internos se quejó de malos tratos ni abusos por parte de los funcionarios.
La cárcel de Migración tiene capacidad para albergar 100 indocumentados. En estos momentos, sólo cuenta con 34 internos, de los cuales 22 son hombres y 12 mujeres.
La mayoría de los inmigrantes son colombianos, hindúes y orientales. Las mujeres están separadas de los hombres.
Espera de ilegales es menos traumática
Los internos tienen derecho a recibir dos visitas a la semana, a diferencia de un recluso común.