Es un proceso sencillo. Se llena un formulario con su historia clínica, que debe firmar y se le entrega una calcomanía de color rojo, que se adjunta a la cédula, para identificarlo como donante.
Según la Ley 52 del 12 de diciembre de 1995, todo cadáver a orden del Ministerio Público.
El procedimiento que se realiza es una prueba de rigor para detectar si la persona sufría de alguna enfermedad grave, en la cual no se permite el trasplante.
También pueden donar las personas que mueren a causa de arma de fuego, arma blanca, golpe traumático y accidente de tránsito.
Es una organización sin fines de lucro formada para procesar y obtener tejido ocular corneal para distribuirlo, sin costo alguno, a pacientes de instituciones estatales y privadas, tales como el Hospital del Niño, El Hospital Santo Tomás y la Caja de Seguro Social (CSS), explicó el el director médico doctor Miguel Wong.
De acuerdo con Gloria Pineda, directora ejecutiva del banco, la donación voluntaria de ese órgano no es muy frecuente porque existe un nivel de desconfianza y falta de educación.
En el Hospital del Niño hay 15 pacientes en espera, 50 en la CSS y 60 en el Hospital Santo Tomás.
Más de 125 personas esperan un trasplante de córnea. Hay niños, jóvenes y adultos, de diferentes regiones del país.
La donación de ojos es considerada como un acto de generosidad que debe ser practicado con más frecuencia en el país.
Hay 15 mil personas vivas inscritas en el programa de donación de órganos, pero es muy difícil que al final cuando mueren el banco conozca los casos, explicó Pineda.
Según su experiencia, solo se le ha dado seguimiento a 5 personas que en vida fueron donantes voluntarios y después de su muerte respondieron.
En Panamá, los primeros trasplantes fueron de córnea y se iniciaron en 1982.
En noviembre de 1990 se dieron los renales y en 1992 se comenzaron los transplantes óseos, además de los de la piel iniciados hace muchos años.
Es la alternativa para quienes han perdido la visión.
A los donantes se les realiza unas pruebas para garantizar la viabilidad del trasplante. No debe haber transcurrido más de seis horas de su muerte.
Las córneas extraídas se guardan en un envase, que tiene un costo de B/. 75. No tienen ningún costo para los pacientes de hospitales públicos. A los de clínicas privadas se les solicita una donación de B/.400.