Los números
- 5 de noviembre de 2003, 10 personas heridas, una de gravedad y dos de consideración.
- 9 años y ocho meses han transcurrido después del trágico accidente registrado.
- 1 familia perdió a un miembro y espera recibir una indemnización.
Antecedentes
- Enero 2004
- Se presenta demanda, en su momento, por $7.7 millones en contra del Patronato Nacional de Béisbol, Cervecería Barú, Federación Panameña de Béisbol, Pirotécnica Guararé y el comité organizador del evento.
- Dos años después
- Se concedió la demanda por $3.5 millones, aproximadamente. Se exoneró al comité y a la Federación de Béisbol.
- Apelación
- Cervecería Barú apeló y después Pirotécnica Guararé junto con los familiares apelaron también a esta decisión de los tribunales.
- Resultado
- El Tribunal Superior de Justicia acordó dar $ 4.2 millones más en indemnización.
Uno de los incidentes que quizás alertó a las autoridades en materia de control del manejo de juegos pirotécnicos en eventos públicos fue el ocurrido hace nueve años en el estado Nacional Rod Carew.
En este incidente, Carlos Julio y su hijo Carlos resultaron con quemaduras de primer y segundo grado en el cuerpo, debido a que unos fuegos artificiales estallaron justo en las graderías en las que ellos junto a su vecino Ricardo Vega –quien perdió la vida– se disponían a presenciar el juego de béisbol entre Estados Unidos y Panamá.
A pesar de que han logrado superar los desafíos de las secuelas que les dejó el incidente, Carlos sigue esperando pacientemente a que este caso tenga un resultado satisfactorio en la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Líctor Reyna, representante legal de Carlos y la familia Vega, comentó que luego de que el Tribunal Superior de Justicia le concediera una indemnización de un poco más de $4.2 millones, en 2010 la Cervecería Barú y su administradora Aesa presentaron un recurso de casación, que elevó el expediente a la Sala Primera de la Corte.
Desde entonces, y después de ser admitido este recurso por la CSJ, el caso se mantiene en ese estatus, informó Reyna. En espera de que los tres magistrados de la Sala Primera, donde Oiden Ortega es el magistrado ponente, se pronuncien.
Hoy, Carlos (hijo), con casi 21 años y después de someterse a varios tratamientos, ha logrado borrar un poco las cicatrices que le dejó la explosión, así como pudo recuperar un gran porcentaje de la audición, ya que al momento del accidente perdió el tímpano de un oído.
En cambio, su padre perdió el 70% de la audición en uno de los oídos y todavía tiene huellas de las quemaduras en el dorso y rostro, también ha tenido que aprender a convivir con otras consecuencias del accidente, pero aún así se reintegró a su empresa, donde es contador público, según contó Reyna.
La justicia tiene su tiempo. Esta es la posición que ambas familias han asumido en relación al caso. “Están pendientes del resultado y esperan una indemnización por todo el daño ocasionado”, expresó el jurista.
Han preferido mantener una situación de bajo perfil, porque quieren que todo salga de forma transparente y sin presiones de ningún tipo. En este hecho, otras siete personas también resultaron con heridas.