El temor natural que provoca el futuro, con sus desconocidas posibilidades e inasibles certezas, no es suficiente para acallar la alegría de los panameños quienes, a contracorriente, sonríen, avanzan y empujan.
Un año comienza, y será tan bueno o tan malo como queramos todos que sea. Solo el trabajo y el limpio reparto de las cargas lo definirá.