Aunque no provenían de familias adineradas y no disfrutaron de grandes riquezas en sus inicios, en Panamá ostentaron lo que nunca habían tenido.
Joanne Iveth León, esposa de David Murcia Guzmán, aseguró que no le parecía “raro” todo el lujo que disfrutó en Panamá.
Los hijos de esta pareja también se codearon con familiares de diplomáticos, ya que estudiaron por año y medio en uno de los colegios que éstos utilizan en su estadía en el territorio nacional.
León negó a W Radio de Colombia haber recibido protección de seguridad privada panameña.
WR. ¿No le parecía extraño su vida en Panamá, todo esos Ferraris, Lamborghinis, Mercedes-Benz, apartamentos, escoltas, abogados y lujos. Su esposo nos dijo que llegó hasta contratar 500 abogados, eso no le pareció extraño?
JL. No me parecía raro. Las veces que vi a David estaba trabajando, hablando de negocios, superjuicioso, muy disciplinado, casi no duerme, lee mucho y escribe demasiado. Tampoco existían extravagancias, yo vivía en un apartamento relativamente bien, había mucha gente importante, no podíamos decir que vivíamos en un cerro, porque él estaba trabajando a otra escala. Ni siquiera teníamos tiempo de ir de “shopping” a cada rato y no teníamos escoltas en Panamá, sólo un conductor que llevaba y traía a los niños del colegio.
WR. ¿Cómo la sacan de Panamá a Uruguay y cómo se divide con su esposo, quien decide por tierra cruzar a Costa Rica?
JL. Yo no vine a esconderme a Uruguay, salí de Panamá legal y entré aquí donde me quedé. David se quedó porque estaba preparando, como ustedes saben, el lanzamiento del edificio en Panamá.
WR. ¿Qué sabe de las cuentas bancarias de DMG en Belice que manejaba Ernesto Chong, un panameño, y Efraín Duque, colombiano. Con cuánta plata se quedaron?
JL. Bueno, no sé mucho, conozco a Ernesto, a su esposa y salimos a cenar y una vez nos invitó a su casa. Trabajó en algunas cosas con mi esposo en Panamá, pero no sé si tiene plata.
WR. ¿Por qué le dio por vivir en Uruguay, si todo estaba tranquilo en Panamá y no tenía problemas de seguridad?
JL. Todo el mundo sabía que estábamos en Panamá. En un momento dado, también teníamos problema de seguridad, a nadie le gusta estar con cinco o seis escoltas, pues a mí no, ni me gusta para los niños, nos sentíamos perseguidos por los escoltas.
WR. ¿Usted hace un momento dijo que no tenía escolta en Panamá y ahora dice que sí?
JL. No los tenía.
WR. Pero acaba de decir que no le gustaba los 5 escoltas.
JL. Si seguíamos en Panamá los tenía que contratar y eso no nos gusta.